Hay trucos que cuando los conoces, te preguntas cómo habías vivido sin ellos hasta ahora, pues te cambian la vida entera con tan sólo un detalle. Y ocurre mucho en el mundo de la repostería. ¿Sabías, por ejemplo, que para atrapar los trozos de cáscara de huevo cuando se caen en el recipiente, debes mojarte los dedos para así cogerlos a la primera? En este vídeo también descubrirás un truco que, si hasta ahora no conocías, agradecerás eternamente: ¿en qué momento la masa está lista para hornear?

Si quieres hacer ese bizcocho tan rico que probaste en aquella fiesta, e intentas replicarlo en casa, debes saber que puede que no te salga a la primera. La repostería es una ciencia. Y uno de sus mayores misterios es acertar con las cantidades, con una precisión exacta, pues al mínimo fallo todo se puede ir al garete. Pero no te desesperes. Con la máxima que te mostramos en este tutorial podrás hacer desde el más sencillo bizcocho hasta la tarta más elaborada.

Sin embargo, la teoría no es lo mismo que la práctica, y a la hora de la verdad es muy fácil equivocarnos con pequeños detalles. Para tener éxito con la repostería, la organización es muy importante, así como prever el futuro, para que el margen de error sea el mínimo posible. Por ejemplo, puedes tener todos los ingredientes preparados y los utensilios que necesitarás, pero a la hora de la verdad y de comenzar a mezclarlos, te das cuenta de que la mantequilla está dura como una piedra y tienes que hacer algo para que se caliente lo más rápido posible para poder continuar con la preparación.

La paciencia es la madre de la ciencia, así que la desesperación cuando algo no sale a la primera es inútil. No pasa nada, hay solución para todo. Y con la que aquí te mostramos descubrirás lo necesario para que la masa quede perfecta, ni un poco más ni un poco menos.

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