Por mucho que adores a tu perro, tener uno en casa significa que esta se ensucie bastante más. Es un animal, por lo que su manera de actuar es muy diferente de la de los humanos. Esto es algo obvio, sin embargo, a la hora de tomar la decisión de adoptar un nuevo amigo, ser consciente de la gran labor extra que implica. Tener perro no es tener un juguete: supone un compromiso muy grande. Por eso te damos unos consejos en este vídeo para llevarlo de una manera más amena.

La casa tarda menos tiempo en ensuciarse: pelos, manchas de comida, de barro, de polvo de la calle, etc. Por eso es muy importante conocer unos cuantos trucos para que sea más fácil mantener el bienestar de tu perrito, de tu casa y el tuyo. No hay nada como abrir la puerta de tu hogar después de trabajar y que te reciba tu pequeño amigo. Eso no tiene precio. Sin embargo, tampoco tiene precio la desazón que da ver restos de comida por la casa, bolas de pelo acumuladas de días, y darte cuenta de que probablemente, antes de tumbarte en el sofá a descansar, debas pasarle una escoba a la casa.

Tener perro ayuda mucho psicológica y físicamente a quien le cuida: con su amor, su alegría y diversión… De hecho, existen terapias donde el animal es el recurso principal para tratar enfermedades.

Las ventajas son muchas: nos hace estar activos, salir a la calle a movernos, queramos o no; nos obliga a organizar el tiempo y las tareas del día, así como a tener cierta disciplina y responsabilidad; nos ayuda a socializar y conocer otras personas… Todo ello, desde el amor. Y como el amor no tiene límites, no pasa nada si tu casa se ensucia más. Vale la pena. Así que no te agobies, te ayudamos con unos trucos sencillos a mantener el suelo de tu casa limpio de huellas de tu querido animal.

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