Después de lavar una camisa, solo falta que se seque, se planche y se doble para que esté lista para guardarla. Sin embargo, puede que a la hora de doblarla te las veas y te las desees para que te salga bien y no se arrugue. En el vídeo de arriba te enseñamos un truco fácil para lograrlo.

Doblar las camisas recién planchadas puede ser un quebradero de cabeza, y requiere paciencia y esfuerzo si no se tiene práctica en ello. Para lograrlo necesitarás apoyar la camisa en una superficie plana y limpia y podrás doblarla fácilmente y en muy poco tiempo.

Si no tienes espacio para colgar tus camisas en perchas o quieres guardarlas porque ya no te las pones, doblarlas será la solución a tus problemas. En cualquier hueco del armario pueden caberte y, estando dobladas, no se arrugarán demasiado para cuando te las quieras volver a poner. El truco está en doblarlas adecuadamente para que cuando quieras rescatarlas no estén muy arrugadas.

Otra de las claves para que tus camisas se conserven lisas es plancharlas bien. Dedicar tiempo a adecentar las camisas puede darte un toque más pulcro y menos descuidado ante los demás. Estas prendas tienen muchos pliegues y costuras, por no hablar de que hay que darle forma al cuello, evitar que los puños se deformen o plancharlas entre botón y botón. Sin embargo, otras prendas como las camisetas, si se tienden correctamente, no necesitan un planchado.

Tras un buen planchado, es necesario que la camisa sea guardada de tal forma que no se arrugue fácilmente. En el vídeo superior te enseñamos un truco para que lo hagas en pocos segundos.

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