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SEXO Y SUSTOS

Cinco métodos anticonceptivos que no deberías utilizar nunca

Hay algunos métodos anticonceptivos totalmente desaconsejados por diversos motivos, aunque todavía hoy muchas mujeres siguen confiando en ellos, cosa que da lugar a algún que otro susto y también a más de un disgusto.

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Tanto si deseamos prevenir un embarazo como mantener relaciones sexuales de forma saludable y segura, es importante dejar atrás estos cinco métodos –seguro que muchas de nosotras estamos aquí a causa de alguno de ellos– y apostar por todos aquellos que son seguros, como los DIU y los anticonceptivos hormonales si queremos prevenir un embarazo y los preservativos si además deseamos protegernos de enfermedades de transmisión sexual.

Estos son algunos de los métodos que nunca, en ningún caso, ni siquiera una sola vez, deberíamos utilizar si no deseamos quedarnos embarazadas y si además queremos protegernos de contraer enfermedades.

Método Ogino

Este método ideado por el ginecólogo japonés Kysaku Ogino en 1924 no puede ser menos fiable. Consiste, a grandes rasgos, en establecer un calendario de los días fértiles de la mujer y protegerse únicamente durante esos días, sin necesidad de tomar medidas durante las jornadas supuestamente no fértiles. Así pues, considerando la menstruación como punto de partida y partiendo de la base de que un ciclo dura entre 26 y 32 días, es alrededor del día 14-16 tras la menstruación cuando se ovula y, por tanto, la mujer se encuentra en sus días fértiles.

Ni que decir tiene que este método ha resultado ser un absoluto desastre para evitar embarazos no deseados por diversos motivos, puesto que la duración de los ciclos menstruales oscila (no es siempre de los mismos días) y con el tiempo se ha sabido que no todas las mujeres ovulan siempre exactamente en la mitad del ciclo. Existe, además, otro factor: que los espermatozoides pueden sobrevivir entre 2 y 5 días en el aparato reproductor femenino, de manera que ni siquiera deberíamos fiarnos si cumpliésemos a rajatabla las consignas del método y nuestras menstruaciones fuesen regulares.

Coitus interruptus

El coitus interruptus o marcha atrás consiste en retirar el pene de la vagina justo antes de la eyaculación. Existen estudios contradictorios sobre su efectividad, desde el de Masters & Johnson, elaborado en 1966, que asegura que el líquido preseminal puede contener espermatozoides que pueden provocar un embarazo, hasta otro publicado en 2009 en la revista Contraception, que señala todo lo contrario: que el líquido preseminal no presenta espermatozoides y por lo tanto es un método seguro, siempre que se realice correctamente, para evitar embarazos no deseados.

Pareja con problemas | iStock

En cualquier caso, año tras año se producen un buen número de embarazos no deseados a causa del uso de este método, ya que en muchas ocasiones resulta complicado calcular el momento de la retirada y al final su efectividad sí que puede depender de apenas un par de segundos. Es, por tanto, un método absolutamente desaconsejado para evitar tanto embarazos como enfermedades de transmisión sexual.

La píldora del día después

La píldora poscoital puede ser una buena solución cuando falla algún método anticonceptivo fiable, pero no se puede emplear por sistema ni podemos ponerla al mismo nivel que los anticonceptivos tradicionales. Es importante tener en cuenta que se trata de un método de emergencia, que debe tomarse como máximo 72 horas después de haber tenido la relación sexual sin protección (va perdiendo efectividad cuanto más tiempo tardamos en tomarla) y que no puede considerarse de ningún modo de uso habitual. Como ocurre con los métodos anteriores y, en definitiva, con cualquier sistema que no sea el preservativo, la píldora del día después no protege contra enfermedades de transmisión sexual.

Temperatura basal

Un método similar al Ogino es el de la temperatura basal, que consiste en averiguar los días en que estamos ovulando mediante la toma de la temperatura de nuestro cuerpo. Para ponerlo en práctica, la mujer debe tomarse la temperatura todas las mañanas, a diario y en ayunas, ya que durante la ovulación se produce un aumento de 0,5º aproximadamente, que se mantienen hasta la siguiente menstruación. Según este método nada fiable, se supone que a partir del cuarto día desde que ha subido la temperatura hasta la siguiente regla se pueden mantener relaciones sexuales sin protección para evitar un embarazo. Además de que el método no es en absoluto fiable, conviene recordar que si queremos evitar contraer enfermedades de transmisión sexual debemos utilizar también preservativo, tanto femenino como masculino.

Espermicida o esponja vaginal

Los espermicidas son compuestos químicos en forma de crema, gel, película, espuma u óvulo cuya función es impedir el paso del esperma al cuello uterino y, por tanto, dificultar su movimiento. Se colocan en la vagina antes de mantener relaciones sexuales con el objetivo de evitar embarazos. Las esponjas vaginales, por su parte, son esponjas suaves cubiertas con un espermicida que se introducen en la vagina hasta 24 horas antes de la relación sexual, y que deben mantenerse hasta 6-8 horas después del coito. No se consideran métodos fiables y, en el caso de la esponja, además, puede darse irritación vaginal o podemos tener dificultades para retirarla.

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