Las conservas son una gran cosa: lo mismo te resuelven una cena pintona que te sirven de aperitivo o como ingrediente de un plato. Las hay además, de todo tipo y para todos los gustos. Seguro que en estos días de confinamiento, quizás evitando salir a comprar, has echado mano de alguna que tuvieras en la despensa. Y justo cuando lo has hecho, has descubierto que estaba caducada.

Y ahí llega el interrogante, ¿te la puedes comer? Hace años, un chef nos contaba que él comía las latas caducadas en su casa porque curiosamente, el tomarlas pasadas su fecha de caducidad, producía que el alimento en cuestión tuviera más sabor. ¿Es esto cierto? Pero, por encima de todo, ¿te puedes tomar una conserva cuya fecha de caducidad haya vencido?

Hablamos con la nutricionista Paloma Quintana y esto es lo que nos cuenta: “Una conserva, en realidad, "no tiene fecha de caducidad". Lo pongo entre comillas porque se hace un cálculo con una fecha con la que puede no mantener sus propiedades, pero en realidad, es un alimento en el que se han eliminado los microorganismos que pueden deteriorarlo mediante el tratamiento por calor más agresivo”. Y añade: “Es decir, las conservas son alimentos muy seguros y la fecha de caducidad no tiene el mismo sentido que en un producto con agua, como una bolsa de ensalada que se estropea muy deprisa, o una bandeja de carne, que es una "sopa de microorganismos" multiplicándose cada día. En este caso, pasada esa fecha, la carga microbiana es alta y encima habrán deteriorado la carne y olerá mal por ese deterioro”.

La nutricionista incide además en que hay que diferenciar entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente. Esta fecha indica hasta qué momento el alimento mantiene intactas sus propiedades, siempre y cuando el envase no se haya abierto. A partir de esa fecha, el producto empieza a perder algunas de sus cualidades, pero su consumo sigue siendo seguro. “Es una orientación de consumo, sin entrañar peligro. El tema del sabor que comentábamos decía el chef tiene sentido, pero yo, si tuviera mucho cambio de sabor, ya no me fiaría de esa conserva”, dice Quintana.

Conservas | iStock

“Las cualidades nutricionales de una conserva son las que son, son alimentos "muertos", aunque suene mal. Un alimento "vivo", como unas verduras y frutas, se van deteriorando, mejorando o empeorando su sabor. Una conserva, por ejemplo, de pescado, por el tratamiento sufrido, las mermas de vitaminas por calor ya han ocurrido, los nutrientes que permanecen, como proteínas, algunas vitaminas y minerales, se mantendrán”.

“Aunque los que sabemos de higiene y tecnología alimentaria sepamos qué fecha y en qué alimento será más o menos problemático su consumo, como recomendación general, no podría recomendar a la gente consumir conservas caducadas, sobre todo si la lata está deteriorada, porque ciertas toxinas sí que pueden estar presentes en la conserva y causar daños”, finaliza la nutricionista.