No te preocupes, porque es tan fácil engañar a tu paladar (y a tu cerebro) que podrás reducir calorías en los postres sin apenas darte cuenta con algunos sencillos trucos. Hablamos de lo que se conoce como el “dessert flip”, es decir mantener los postres, incluso pasteles y otras delicias azucaradas, pero reduciendo drásticamente las calorías con algunos truquillos como acortar las porciones y completarlas con fruta fresca, que es ideal como postre. Aquí tienes algunas ideas que tal vez no conocías para crear postres un poco más ligeros o aligerar los que sueles tomar.

Frutas con chocolate

¿Eres de las que no perdonan su porción de chocolate tras la comida? Pues en vez de acabar comiéndote media tableta, ¿qué tal si cortas unas frutas de temporada, las que más te gusten, y, en un bol, añades un toque de chocolate negro fundido? No tendrás tanta necesidad de chocolate porque estarás saciándote con las frutas, tomarás vitaminas y tendrás igualmente tu capricho dulce. Si tienes el día muy pero que muy goloso, añade una bola de helado sin azúcar (de yogur, por ejemplo) y el chocolate por arriba, que se solidificará. Verás qué delicia.

Cheesecake con queso light

Elabora tu cheesecake habitual con queso de untar ligero y con galletas integrales, y opta por una mermelada sin azúcar o, simplemente, elimínala. También puedes sustituir la clásica mermelada que suele recubrir este emblemático pastel por unos frutos rojos enteros, desde arándanos a moras, fresas o cerezas, siempre que estén de temporada. Su sabor acompañará igualmente al de la tarta de queso y te ahorrarás las calorías de la mermelada.

Batido de frutas y yogur

Si tomar una simple pieza de fruta te parece aburridísimo y comerte un yogur tres cuartos de lo mismo, ¿por qué no pruebas a prepararte un batido con ambos ingredientes para dar un poco de swing a tus comidas? Mezcla un yogur natural entero con una o dos piezas de fruta–fresas y plátanos son siempre un caballo ganador–, bate y acaba con un topping de frutos secos rallados o virutas de chocolate. Un postre goloso y saludable, fácil de hacer y que nos hará olvidar brownies y tiramisús.

Granizado de frutas

No solo es muy fácil de hacer, pues basta con meter en zumo de frutas –natural, por favor– en el congelador y sacarlo antes de que se congele del todo, sino que además es un postre resultón y sano. Procura no añadir azúcar, optando siempre en la medida de lo posible por el sabor original de las frutas o por endulzantes como la stevia pura, y acaba con unas hojitas de menta y un toque de canela. ¿De verdad echas de menos un brazo de gitano?

Manzana asada | iStock

Manzanas asadas

Si les añades un topping de granola, un toquecito de canela y, si te apetece, una bola de helado de manzana, tendrás un postre sensacional que suele ser del agrado de todo el mundo. De hecho, la manzana es una buena fruta para experimentar, pues es baja en calorías y muy nutritiva. Otra buena opción es preparar una sencilla tarta de manzana con una base ligera de bizcocho casero.

Pastel de zanahoria

La idea es llevar a cabo el “dessert flip” y tomar una pequeña porción de pastel de zanahoria, que ya de por sí no suele ser demasiado calórico –su versión de calabaza es también una delicia– con unas rodajas de fruta fresca, que en estas fechas pueden ser naranjas y mandarinas convenientemente cortadas y presentadas.

Carpaccio de fresa y naranja

Presenta las frutas al estilo carpaccio, cortadas muy finamente –añade también un kiwi si te apetece– y acaba con un toque de zumo de limón, unas hojas de menta y una cucharadita de miel por encima. Un postre riquísimo y saludable a más no poder.

Torrijas light

Si las preparas con pan integral y las cocinas al horno, no solo seguirán siendo una auténtica maravilla, sino que además serán moderadamente calóricas. Que no se te vaya la mano con el azúcar y disfruta de tus torrijas en cualquier momento del año.

Flan de té verde (sin huevos)

Prepáralo con leche desnatada en lugar de nata, sin huevos, e intenta que no se te vaya la mano con el azúcar. Verás como el flan de té verde se convierte en un básico de tu recetario durante todo el año, pero especialmente cuando aprieta el calor, ya que es refrescante y bajo en calorías.

Fruta a la plancha con queso de cabra

La buena noticia es que pocas cosas están más buenas que esta maravilla, y la mala es que difícilmente podrás preparar la fruta a la plancha si no tienes un soplete. Si dispones de uno, utilízalo para calentar tu porción de sandía, pera o melocotón y sírvelo en un platito sobre una rodaja de queso de cabra fresco. Acaba con unas semillas de sésamo o con tres o cuatro almendras tostadas –son muy calóricas, pero también saciantes y nutritivas, por lo que conviene incluirlas en la dieta sin abusar de ellas– y disfruta de un placer nada culpable y muy pero que muy rico.