El cabello de aspecto grasiento suele parecer sucio, pero en realidad esta apariencia oleosa se debe a la desproporcionada actividad de las glándulas sebáceas que se encuentran bajo el folículo piloso, lo que provoca una lubricación excesiva del pelo. Te contamos 7 soluciones caseras, rápidas y prácticas, para evitarlo.

¿Qué hacer contra el cabello graso?

Ya sea porque te has despertado tarde o porque estás intentando prolongar la duración de tu nuevo color de pelo, a veces lavarse el cabello no es una opción. Y tampoco pararse a hacerse una trenza o un peinado que lo disimule. Sin embargo, hay maneras de disfrazar una melena ‘sucia’. Y no solo con champú seco (aunque también). Toma nota.

1. Usa un champú en seco

Si los mechones se ven un poco flojos, rocía un poco de champú seco a lo largo de ellos, hasta las puntas. Luego, levanta secciones estratégicas del cabello y pulveriza un poco de spray hacia las raíces. Masajea el champú en seco en el cuero cabelludo (como lo harías si te lavaras el pelo de verdad) para distribuir bien el producto. Es posible que el efecto no sea inmediato, así que no caigas en la tentación de agregar más de inmediato. Dale unos 10 minutos para absorber los aceites, y después de ese tiempo, si necesitas más, rocía un poco desde de distancia. Cepilla el champú en seco si tienes el cabello liso para evitar residuos, o masajea suavemente hasta que el polvo blanco desaparezca si tiene la melena rizada.

2. Prueba con el talco para bebés

Si no tienes champú seco, el talco para bebés es una excelente alternativa. Espolvorea un poco allá donde más se acumule o se note la grasa y luego continúa como lo harías con un champú en seco. El talco para bebés es un poco más difícil de cepillar o masajear, así que si tienes el cabello oscuro será mejor que no abuses.

Lavarse la cabeza | iStock

3. La magia del polvo texturizante

Los mechones grasos a menudo se ven sin fuerza, por lo que agregar un poco de textura puede ayudar a ocultar la suciedad. Si no tienes champú en seco ni talco para bebés, asalta el baño de tu novio/hermano/amigo en busca de un texturizante en polvo o en spray (esa ‘laca masculina’ que usan algunos hombres usan para mantener su peinado perfecto y con volumen). Espolvorea una cantidad muy pequeña a lo largo del cabello y frota suavemente. Luego, revuelve el cabello y agrega más producto si es necesario. Esto aportará fijación y textura a las raíces y ocultará la grasa.

4. Un toque de tónico

Los productos con propiedades astringentes como el tónico facial o el javón desinfectante para manos pueden disolver y limpiar el aceite del cabello. Si estás realmente desesperada, agrega un poco de cualquiera de estos productos a un disco de algodón y deslízalo sobre las raíces grasientas. El contenido de alcohol debería disolver la mayor parte del sebo y el aceite.

5. Papeles secantes al rescate

Si funcionan para eliminar el exceso de grasa de tu rostro, ¿por qué no iban a funcionar para tu cabello? Toma el papel secante y dale palmaditas en la raíz de tu cabello, en esas partes en las que la grasa esté más expuesta. Después, revuelve tu melena un poco para que no se vea tan alicaída.

6. Tira de accesorios para el cabello

Si no tiene productos para arreglar el desastre, agregar al peinado un accesorio para el cabello puede funcionar a la hora de ocultarlo. Una diadema gruesa, una bandana o un sombrero cubrirá total o parcialmente las raíces grasas y le dará a tu look un toque personal.

7. Prevenir, mejor que curar

Si no puedes mantener tu melena limpia más de uno o dos días, hay algunas cosas que puedes hacer para evitar que el cabello se vea sucio sin tener que lavártelo a diario:

1. No uses secador, el calor puede hacer que el pelo se vuelva graso.

2. Enjuaga con agua fría para cerrar los poros y ralentizar la producción de sudor, sebo y aceites en la piel.

3. No te toques tanto el pelo, la piel de las manos tiene muchos aceites naturales. Para.

4. Lávate el pelo con menos frecuencia, los champús acaban resecando y eso provoca que el cuero cabelludo tenga que producir más sebo. Puede que al principio te cueste pero al cabo de unos meses, cuando el cuerpo se adapte, verás la diferencia.