Una fórmula arenosa y granulada que te dejó la cara hecha un cristo o un producto a priori milagroso que no te hizo nada de nada. Seguro que tú también has tenido una mala experiencia con algún exfoliante. Pues bien, aquí estamos para reventar tu burbuja y destruir todas tus creencias sobre los exfoliantes. Esta sí es la guía definitiva para exfoliar tu rostro sin dañar tu piel

Lo primero que debes saber es que el exfoliante adecuado para tu piel es el que suaviza las zonas ásperas, reduce el enrojecimiento, atenúa las cicatrices del acné y las manchas e ilumina tu rostro. Si todo esto te suena a chino, probablemente no hayas estado usando la fórmula correcta. Vamos allá.

Paso primero: ¿Necesito exfoliar mi rostro?

En realidad no. Cuando eres joven, todas las células muertas de la piel se caen de manera preprogramada cada 28 días. Pero cuando eres mayor, algunas de esas células se mantienen durante 40, 60, incluso 80 días, y aunque son demasiado pequeñas para verlas, pueden hacer que tu piel se vea opaca, descolorida y desprendida a causa de los poros tapados. Y, lo que es peor, esas células muertas pueden impedir que los productos de belleza se absorban adecuadamente y acaben siendo inútiles. No necesitas exfoliar tu piel, pero quizás sí quieras hacerlo.

Entonces, ¿cuál es el mejor exfoliante para tu cara? Antes de responder a esto necesitas conocer la diferencia entre los dos exfoliantes más comunes: físico y químico. El primero es el método clásico de exfoliación: productos granulados, pinceles exfoliantes, cualquier cosa que requiera de un poco de fuerza física para eliminar las células muertas de la piel. Aunque son súper populares, este tipo de exfoliadores faciales suelen causar más daño que beneficio debido a su abrasividad, por eso no suelen recomendarse para el rostro (menos aún si tienes una piel sensible o rosácea), sino allá donde la piel sea más gruesa como la espalda, el cuerpo o los pie

Por su parte, los exfoliantes químicos son aquellos que no dependen de una fuerza mecánica para arrancar las células de la cara, sino que utilizan ácidos suaves para disolver el "pegamento" que une a las células muertas y revelar así lentamente una piel más brillante, suave y de aspecto más uniforme. Los exfoliadores químicos no solo son más suaves y más efectivos que las fórmulas físicas, sino que también vienen en formatos diferentes que se adaptan a cada tipo de piel.

¿Qué exfoliante químico es mejor para mi tipo de piel?

Básicamente, existen dos tipos de exfoliantes químicos: alfa hidroxiácido (AHA) y beta hidroxiácido (BHA), que tienen efectos distintos según el tipo de piel. Los AHA son ideales para la piel seca, sensible y propensa al enrojecimiento. Son solubles en agua, lo que significa que exfolian la superficie de la piel y generan humedad mientras trabajan para mantener la cara hidratada. Y actúan como superhéroes contra las células muertas "despegadas" para conseguir una piel más brillante y suave tras un uso constante.

Exfoliar el rostro es fundamental | iStock

Los BHA resultan perfectos para la piel grasa y propensa al acné. Son solubles en aceite, lo que significa que descomponen los poros obstruidos con aceite para tratar los puntos negros y espinillas. También son antiinflamatorios, y ayudan a mitigar los efectos irritantes. Y para hacerlo todo más fácil, solo hay un BHA común: el ácido salicílico, uno de los tratamientos para el acné más populares desde hace mucho tiempo.

¿Con qué frecuencia tengo que usarlo?

Desafortunadamente, las células muertas son obcecadas y se vuelven a acumular todos los días, por lo que esto de exfoliar no es cosa de una sola vez. Si tienes una piel súper sensible, comienza con un exfoliante suave (ácido láctico), y úsalo solo una vez a la semana durante un mes, pasando lentamente de 3 a 4 veces por semana durante los meses siguientes.

Si tu piel no parece estar cambiando después de dos meses con ácido láctico, intenta pasar al ácido glicólico (especial para pieles más secas) o al ácido salicílico (para cualquier otro tipo de piel), aplicándolo cada tres noches y asegurándote siempre de aplicar una crema hidratante después.

¿Qué producto exfoliante debo comprar?

Los ingredientes no solo son importantes a la hora de elegir un exfoliante, sino también el formato y la fórmula. Aunque hay millones de productos para el lavado de cara con exfoliantes químicos, la única forma en que los ácidos son efectivos es dejándolos en la piel durante un período prolongado de tiempo.

Así, mientras que los lavados faciales pueden ser efectivos para eliminar el maquillaje y los residuos, no están en contacto con la piel el tiempo suficiente como para resultar efectivos a nivel de exfoliación. En su lugar, opta por almohadillas, sueros, tónicos, humectantes, y básicamente cualquier cosa que permanezca en la piel durante unos minutos y permitan que los ingredientes activos penetren realmente en ella.

Ten en cuenta tu tipo de piel: para las pieles grasas es mejor una fórmula ligera, como un líquido o una solución. Para la piel seca, lo ideal es una crema, y para la piel mixta, algo intermedio, tipo sérum.

¿Qué pasa si ignoro todas estas instrucciones?

Que una maldición caerá sobre ti y sobre toda tu familia. Broma. Pero sí que tienes que andar con cuidado si usas un exfoliante demasiado intenso de manera muy rápida, y también si saltas de un tipo de exfoliante a otro sin esperar el tiempo de regeneración de la piel reglamentario. Por obvio que te parezca, no puedes usar un exfoliante activo una noche y otro activo diferente la noche siguiente. El nivel de suavidad o de irritación es diferente según las diferentes formulaciones de cada producto y te arriesgas a dañar la barrera cutánea, a secarla y a causar enrojecimiento, escamas, picazón, brotes de acné, arrugas finas prematuras y exceso de producción de aceite. Por no hablar de que muchos exfoliantes químicos aumentan la sensibilidad al sol de la piel. Pero como ya usas protector solar a diario esto no debería ser un problema, ¿verdad? Recuerda: con los exfoliantes, menos es más. Empieza con poco y aumenta progresivamente.