Con el paso de los años envejecemos, y la piel también lo hace. Arrugas, manchas en la piel o flacidez pueden ser signos de que la piel se hace mayor. Sin embargo, existen ejercicios fáciles que puedes repetir cada día en casa y que evitan que la piel pierda su firmeza característica incluso en la etapa adulta.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo. Es la encargada de protegernos de los agentes exteriores químicos y mecánicos: desde gérmenes o bacterias hasta golpes, arañazos o picaduras. Este órgano está compuesto de dos capas, la epidermis o parte exterior y la dermis. Además, ambas reposan sobre la hipodermis, una capa de grasa que ayuda a mantener la temperatura corporal y le da movilidad a la piel.

Gracias a esta capacidad de movimiento, el ser humano puede realizar sus funciones vitales mientras está siendo protegido por la piel. Este órgano, además de tener una acción protectora, también es sensible a agentes externos como el tacto, la presión, el dolor y la temperatura. Sin embargo, como ocurre con otras partes del cuerpo como las articulaciones, con los años este órgano se va deteriorando.

Cuando la piel envejece, esta empieza a perder firmeza y elasticidad. La piel de algunas zonas señaladas como los brazos, los muslos o las mejillas comienza a acumularse y a estar más flácida que años atrás. A pesar de que en el mercado existen cremas que se encargan de reafirmar la piel, puede que esta solución no sea suficiente en todos los casos.

Otros remedios para combatir la piel flácida son la dieta y el ejercicio. Una dieta sana y equilibrada ayudará a mantener la piel joven durante más tiempo. En el caso del ejercicio, ciertos estiramientos pueden ayudar a tu piel a reafirmarse y así dejar de estar flácida. En el vídeo superior te enseñamos unos trucos para revitalizar la piel de tu rostro.

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