Gustavo ingresó en la cárcel por un delito de tráfico de drogas y cumplió una condena de más de cinco años. Pero, para él, lo peor no fue entrar en la cárcel, sino salir.

En su instancia en prisión, Gustavo hizo talleres, estudió e incluso se hizo cocinero. Vivía rodeado de personas en su misma situación y se sentía arropado. Sin embargo, cuando finalizó su condena nadie lo esperaba en la puerta de salida. Fue entonces cuando notó el miedo que le tenía a la libertad.

"Además del peso de las maletas, está el peso del tiempo, la tristeza y la terrible soledad", comenta. "Es volver para atrás, por eso te cierran la puerta rápido cuando vos salís".

Como Gustavo, alrededor del 70% de los presos sufren esta fobia al salir de prisión. Se encuentran solos en el mundo real, sin nadie que los espere a la salida. Este miedo, conocido como el "síndrome del preso", supone una pérdida de autoestima para los presos. Además, pueden sufrir ansiedad, depresión y un miedo constante.

Se sienten solos y desubicados, y la idea de rehacer sus vidas les angustia. Gustavo reconoce que volvería a la cárcel sin pensarlo dos veces, pero no por volver a cometer un delito, sino porque "la soledad ocupa mucho más espacio que el que ocupaba el patio de prisión".

Cuanto más larga es la condena, más posibilidad hay de sufrir esta "fobia a la libertad".

En España hay 60.000 presos y alrededor del 70% experimenta el miedo al volver a pisar la calle.

No obstante, hay un perfil de convicto para el que salir de la cárcel no supone un problema de adaptación. Los psicópatas no suelen sufrir el miedo a estar solos cuando vuelven a ser libres, debido a su falta de empatía.

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