Verónica, Rafael y Agustín son los tres estudiantes que han logrado graduarse este 2019 y los únicos que tienen la cantidad de créditos mínimos para poder posar para la orla. Aunque apuntan a la dificultad del grado como una de las barreras que provocan que haya tan pocos alumnos, también la alta demanda laboral de su sector lleva a los alumnos a dejar los estudios a medias.

Verónica, con 31 años, es de las pocas mujeres que cursan esta ingeniería. Cuenta que cuando llegó a la universidad se sorprendió porque "era la única chica" y "las asignaturas eran muy complicadas". "He llorado, he tenido ansiedad y alguna vez he pensado en tirar la toalla", pero como ella mismo dice, "con esfuerzo y constancia todo se logra". Su madre ha sido su gran apoyo en todos estos años en los que ha tenido que compaginar los estudios con dos trabajos y una enfermedad le obligó a abandonar momentáneamente la universidad. Sueña con poder trabajar para el CNI, pues como cuenta su sueño es poder ayudar a la gente.