Nick Humphreys, un joven inglés de 29 años, ha tenido que pasar dos veces por quirófano después de quedarse parcialmente ciego de su ojo derecho. La causa: seguir usando las lentillas en la ducha, tal y como cuenta en una entrevista para The Sun.

Todo empezó hace más o menos un año y medio, cuando el joven, natural de Shrewsbury, notó un arañazo en su ojo. En un primer momento, pensó que se habría hecho un rasguño al ponerse las lentillas. Sin embargo, notó que algo iba a mal cuando una semana después la herida no hacía sino empeorar.

Un óptico le diagnosticó una úlcera en el ojo y le recomendó que acudiese a un hospital. Tras varias pruebas, el médico certificó que sufría una queratitis por Acanthamoeba keratitis.

La Acanthamoeba es una ameba que, aunque poco frecuente, provoca una infección devastadora en los ojos de quien le afecta y en su mayoría se relaciona con los portadores de lentes de contacto y de su inadecuada desinfección, así como de las actividades al aire libre, fundamentalmente baños en aguas tranquilas sin quitarse las lentillas.

Nick empezó a usar un desinfectante de ojos que parecía funcionar. Sin embargo, para marzo de 2018, se quedó sin visión en su ojo derecho.

Tras varios tratamientos, en septiembre de 2018 los médicos decidieron que la única solución sería un trasplante de membrana amniótica, que resultó ser un éxito. Ahora espera a un trasplante definitivo de córnea para recuperar totalmente la visión.

Según cuenta Nick en la entrevista para el diario inglés, el trauma afectó seriamente a su salud mental. Actualmente trabaja en la fundación 'Fight for Sight', que intenta concienciar a las personas del peligro de usar lentillas en la ducha o en piscinas.

Lo que Nick se lleva de esta dura experiencia es la lección aprendida. "Sinceramente, si hubiese tenido la más remota idea de lo que ocurriría, no habría llevado lentillas en primer lugar. Es importante que la gente sepa esta realidad y lo que puede ocurrir por algo tan simple como llevarlas puestas en la ducha", sentenció.