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Bodas celtas en Galicia, una celebración del amor con denominación de origen

Las bodas celtas cada vez son más populares en Galicia. Una forma original de celebrar el amor y de reivindicar parte de la historia y tradición gallega.

Boda celta en Galicia

Boda celta en GaliciaAntena 3 Noticias

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La huella de los celtas ha quedado grabada en el ADN de Galicia, una comunidad costera que posee una conexión histórica con el mundo mágico y espiritual. Una 'terra de meigas' que supuso el escenario perfecto para la inmersión del pueblo celta.

A pesar de que la ciencia y la tecnología han brindado al mundo explicación sobre los principales sucesos que, hace siglos, escapaban al conocimiento humano, en Galicia todavía perviven todas sus leyendas y mitos. Santa Compaña, meigas, trasnos o Samaín son algunos de los vestigios de una cultura mágica muy enraizada en esta esquina del noroeste peninsular. Rastros castrexos, como Castro Baroña, leyendas celtas y elementos mágicos de la naturaleza han creado en Galicia una identidad propia con una fuerte conexión con el pueblo celta.

La herencia celta arraigada en Galicia no solo es visible en los restos arqueológicos que constituyen su historia o en la toponimia local. La sombra de sus orígenes celtas se proyecta también sobre su forma de entender la naturaleza, signo de identidad con denominación de origen. "Somos de Galicia y eso nos ha hecho crecer con mucho arraigo a la tierra, a la cultura celta y a la naturaleza. Para nosotros, casarnos en un castro tenía mucho más sentido que en una iglesia", cuenta Casiano, que celebró su boda mediante el ritual celta la semana pasada.

Una vuelta a los orígenes

Lejos de la ostentación y el excentricismo que reina en las bodas de todas las 'influencers' y 'celebrities' de nuestro país, las bodas celtas son un llamado a la tradición y a la vuelta a los orígenes. Una celebración llena de rituales que mezclan lo pagano con lo sagrado para sellar la unión eterna entre dos personas. Alexandra Rial, sacerdotisa del bosque, siempre fue una apasionada de la cultura castreña y a día de hoy oficia bodas recreando los rituales celtas que en su día, estos antepasados, usaban para unir sus almas.

En estas bodas se recrean rituales como el Handfasting, que simboliza la eternidad en el matrimonio mediante la unión de las manos con cuerdas trenzadas. Cuerpo y alma en una misma sintonía. Los novios se mantienen en contacto durante toda la ceremonia y, siempre mirándose a los ojos. "Lo más importante es el amor que nos tenemos, los protagonistas no son Dios o un cura, no los miramos a ellos porque no se casan ellos. Nos agarramos y nos miramos porque nos unimos nosotros y el amor es el protagonista, por eso la unión es más sentimental y yo lo siento más fuerte y más duradero", añade Icíar, la feliz novia.

Los celtas eran fieles creyentes de la reencarnación. Es por eso que "se casaban para todas las vidas", como explica la sacerdotisa. El rito católico une en cuerpo y alma a un hombre y una mujer hasta que la muerte los separa, como diría un sacerdote. Algo que no tiene cabida en una boda celta: "No se pone la muerte como barrera, es un amor que se sella sin fronteras y que es capaz de traspasar a todas las vidas", prosigue el novio.

Una celebración atípica que ha enamorado a parejas como Casiano e Icíar, pero que cada vez es más común en Galicia. Una forma original de celebrar el amor y de reivindicar parte de la historia y tradición gallega.

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