AVANCE CIENFÍTICO
Avance revolucionario con electrodos: logran que un paciente con ELA y otro con cuadriplejia vuelvan a escribir
Un estudio de la revista americana 'Nature Neuroscience' desvela que dos pacientes con parálisis han logrado escribir a gran velocidad y sin apenas fallos.

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Dos personas con parálisis han conseguido volver a escribir rápidamente y sin apenas fallos tras el implante de electrodos conectados al cerebro. Neurocientíficos estadounidenses han logrado diseñar una interfaz cerebro-máquina que permite comunicarse escribiendo en un teclado con la mente. El ensayo se ha llevado con éxito en dos pacientes con parálisis según detalla la revista científica 'Nature Neuroscience'.
Los científicos implantaron matrices de microelectrodos en la corteza motora de dos participantes con tetraplejia. Uno de ellos con esclerosis lateral amiotrófica, conocida como ELA y el otro paciente con una lesión cervical de médula espinal que interrumpe la conexión entre cerebro y músculos de cuello para abajo.
La intervención se centró en registrar la actividad neuronal correspondiente a la intención de mover cada dedo. La zona elegida para el implante fue el área responsable del control voluntario de las manos, donde se activan patrones específicos cuando una persona intenta realizar una acción motora.
Un sistema de traducción cerebral-teclado
A partir del estudio de letras y señales, los investigadores entrenaron un sistema capaz de traducir la actividad cerebral en la selección de teclas de un teclado QWERTY virtual. Para ello, recurrieron a un algoritmo que interpreta las fluctuaciones neuronales y asigna, en función de la intensidad y forma, cuál sería la tecla presionada. "Basta con intentar teclear como lo hacía antes de la parálisis aunque los músculos ya no respondan", asegura el estudio.
El sistema registró avances enormes, uno de los dos pacientes logró escribir 110 caracteres por minuto, lo que equivale a 22 palabras por minuto. Una persona sin discapacidad promedia 180 caracteres. El segundo paciente, con un implante de menor cobertura cortical, alcanzó los 47 caracteres por minuto, ambos con tasas de errores muy bajas y bloques de texto completos sin fallo alguno.
Prueba de ensayo y error
Tras realizar ambos pacientes una prueba de treinta ejercicios, uno de los pacientes, un hombre de 48 años, consiguió reducir el número de errores a solo el 1,6%.
"Los errores más frecuentes fueron los que se producían entre teclas controladas por dedos adyacentes o entre movimientos que controlaban diferentes teclas con el mismo dedo", cuentan los investigadores.
El trabajo también exploró cómo influye la configuración del implante en el rendimiento. El paciente que alcanzó la mayor velocidad, tenía seis matrices de microelectrodos distribuidas en ambos hemisferios de la corteza motora.
El objetivo final
En este tipo de desarrollos, el objetivo principal es ofrecer una alternativa de comunicación para personas que hoy dependen de métodos lentos o físicamente desgastantes. Muchos usuarios con lesión medular, utilizan sistemas de seguimiento ocular que llegan a ser menos precisos.
Sin embargo, este tipo de interfaces promete una interacción más rápida, silenciosa y privada, con la posibilidad de integrarse con mensajería, correo electrónico o herramientas de sintetización de voz
Los investigadores concluyen que se trata de un estudio experimental y que su uso depende de superar varios desafíos, entre ellos la duración a largo plazo de los implantes, la reducción del número de electrodos necesarios y la posibilidad de simplificar los procedimientos de calibración para que un usuario pueda emplear el sistema sin asistencia permanente de un especialista. También advirtieron que su uso debe evaluarse caso por caso y considerar los riesgos quirúrgicos.
El avance abre la posibilidad de reconstruir un canal de comunicación directo para quienes perdieron la movilidad y el habla.
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