Este miércoles se cumplen 32 años del atentado de ETA en el Hipercor en Barcelona que dejó 21 muertos y 45 heridos. Un coche bomba con 200 kilos de explosivos estalló en el parking de este supermercado, convirtiéndose en la peor masacre cometida por la banda terrorista.

A las cuatro y diez minutos de esta tarde se cumplían exactamente 32 años de la masacre. A esa hora estalló el coche bomba estacionado en el aparcamiento del Hipercor situado en la Meridiana de Barcelona.

Era un Ford Sierra cargado con 30 kilos de amonal, 100 litros de gasolina y gran cantidad de pegamento y escamas de jabón. Una mezcla calculada para provocar un efecto muy parecido a las bombas de napalm.

La deflagración causó un agujero de cinco metros de diámetro en el techo del aparcamiento. Una lengua de fuego a 3.000 grados centígrados inundó los grandes almacenes. El resultado fue 21 muertos y 45 heridos, muchos de ellos víctimas de terribles quemaduras.

Hipercor ha sido el atentado más duro de la sanguinaria historia de ETA. Fue obra del Comando Barcelona, formado por Domingo Troitiño, Rafael Caride y Josefa Ernaga, Santi Potros fue quien ordenó la acción. Más tarde confesaron que atentaron contra Hipercor porque creían que era una empresa de capital francés.

Troitiño aseguró que había realizado una llamada una hora antes avisando de que había una bomba pero no dijo que se encontraba en un coche, por ello los vigilantes buscaron paquetes sospechosos pero no encontraron nada. El edificio no se llegó a desalojar ya que pensaron que se trataba de una falsa alarma.

Los bomberos y la policía llegaron enseguida, lograron evitar que el fuego se propagase a otras plantas y otros edificios, y los daños fueran mayores.

Hipercor supuso un antes y un después. El gobierno de Felipe González, como toda la sociedad, se quedó espantado con la matanza indiscriminada de civiles. El atentado tuvo una consecuencia política, las fuerzas democráticas cerraron filas contra ETA.

La banda terrorista también perdió parte del apoyo social que tenía en algunos sectores, incapaces de comprender la masacre e incluso se consiguió que Francia comenzase a apoyar policialmente a las autoridades españolas y que su país dejara de ser un refugio para los etarras huídos. Se tardarían tres décadas pero Hipercor fue para ETA el principio del fin.