El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, deseó este sábado "normalidad" en "unas fiestas que pueden con todo", los Sanfermines 2019, tras vivir el chupinazo con tensión por las críticas de los concejales abertzales que intentaron sin éxito exhibir una ikurriña en el balcón principal de la casa consistorial.

Visiblemente disgustado, el alcalde ha sido rotundo al anunciar que ellos no van a "dejar poner la ikurriña en el Ayuntamiento porque no es un símbolo oficial", y al advertir que "lo que crispa es ponerla, no evitar ponerla".

Sin embargo, este domingo ha vuelto a ser protagonista de San Fermín. En este caso, porque le insultaron y gritaron durante la procesión.