Crisis Ceuta
Elena Arias, profesora de Ceuta, sobre volver a clase: "Mandar a los alumnos a las aulas en esta situación es una completa insensatez"
La excepcional situación en Ceuta provoca inseguridad por mandar a los menores a los colegios, pero algunas familias no tienen alternativa.

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El inicio del curso escolar en Ceuta llega marcado por la preocupación y la incertidumbre ante la situación de inseguridad que atraviesa la ciudad. A una semana de la vuelta a las aulas, profesores y familias denuncian que no existen garantías suficientes para recuperar la normalidad y cuestionan que los centros educativos puedan abrir sus puertas como si nada hubiera ocurrido.
Elena Arias, profesora en Ceuta, ha reclamado directamente que se suspenda el inicio del curso escolar. "Ceuta es una ciudad hoy en día peligrosa, no lo era, no lo ha sido, pero ahora lo es. Entonces, mandar a los alumnos a las aulas en esta situación es una completa insensatez", ha asegurado.
La docente considera especialmente grave trasladar a los alumnos una sensación de normalidad que, a su juicio, no existe. "Dar una falsa sensación de seguridad en nuestras aulas, en el ámbito educativo, es una imprudencia grave, muy grave, no se puede consentir", ha advertido.
Arias recuerda que alrededor de 16.000 menores están matriculados en los centros educativos de Ceuta y alerta de las dificultades añadidas que afronta el sistema educativo de la ciudad. "Son alumnos que ya tienen las ratios más altas de España, que ya van a la cola en los informes PISA, tanto a la cola de España como de Europa", ha señalado.
La profesora también cuestiona que la respuesta planteada por las autoridades pase por programas de apoyo psicosocial para los alumnos. El secretario de Estado de Educación anunció el pasado 27 de agosto que se trabajaría en el aspecto emocional de los menores y que los docentes recibirían formación para intervenir y prestar apoyo.
Para Arias, la propia existencia de estos programas demuestra la gravedad de la situación. "Si nos van a dar un programa de intervención, de apoyo en ese sentido, es que la cosa no está normal, es que la situación es grave", ha afirmado.
La docente considera insuficiente abordar las consecuencias psicológicas de los acontecimientos mediante un curso online. "Si el alumno ha tenido agresiones, ha vivido cerca de enfrentamientos durante un mes entero, ha sufrido algún ataque, ¿Qué hacemos? ¿Lo consolamos, le damos una palmada en la espalda y a estudiar? Eso no funciona así", ha defendido.
Profesores y maestros protestarán antes de comenzar el curso
La preocupación se trasladará este martes a los propios centros educativos. Según ha explicado Arias, profesores y maestros tienen previsto protagonizar una protesta antes de comenzar su jornada laboral para mostrar su "indignación" ante la situación y rechazar que se instale una "falsa sensación de normalidad".
Uno de los principales problemas que plantea la vuelta a las aulas es, además, la dificultad para garantizar la seguridad de los menores durante toda la jornada. "Mi centro tiene 1.600 alumnos, ¿De qué voy a ser responsable? ¿De cuántos? ¿De los 30 o 35 a los que yo les doy clase cada hora?", ha cuestionado la profesora.
A su juicio, no basta con garantizar la seguridad en el interior de los colegios e institutos, ya que los alumnos se desplazan, salen al recreo y entran y salen de los edificios durante la jornada. Preguntada sobre si llevaría a sus propios hijos a clase en estas circunstancias, su respuesta ha sido contundente: "No, si yo tuviera la posibilidad de dejarlos con alguien que los cuidase, no los mandaría".
El dilema de las familias: miedo o no tener con quién dejar a los hijos
Frente a la preocupación de los docentes aparece otro problema para las familias: incluso quienes comparten el temor por la seguridad de sus hijos pueden no tener ninguna alternativa si se suspenden las clases. Es el caso de Miriam Fedal, madre de cuatro hijas, que asegura que sus niñas tendrán que acudir al colegio cuando comiencen las clases. "Sí, tendrán que ir a clase porque nosotros trabajamos y no tenemos otra solución", ha explicado.
Su principal preocupación no está únicamente en lo que pueda suceder dentro de los centros educativos, sino en los desplazamientos. "La inseguridad que estamos padeciendo ahora mismo, que la solución no solo es que las puertas de los colegios y de los institutos estén militarizadas y estén las fuerzas y cuerpos de seguridad, sino el trayecto de casa a los centros escolares, que no garantiza la seguridad de nuestros hijos", ha denunciado.
Fedal explica que antes sus hijas acudían al colegio en transporte público o acompañadas por familiares, pero reconoce que ahora mismo no saben cómo afrontar la vuelta a las aulas. "Ahora mismo esto es un caos, vivimos una situación de caos total porque nadie nos garantiza la seguridad ahora mismo", ha afirmado.
La situación también está afectando a la vida cotidiana de sus hijas. La menor, de cuatro años, apenas puede salir de casa con normalidad. "No puede hacer vida normal, básicamente está todo el día encerrada, no podemos ir a los parques infantiles, nos cuesta salir a la calle", ha relatado. La familia vive, según explica, en una de las zonas más próximas al foco de los acontecimientos. "Vivo en la zona cero, prácticamente en la zona colindante a lo que es la playa del trampolín y a ciertas horas del día es difícil andar por la calle", ha contado.
"Vivimos con miedo"
La incertidumbre se ha instalado también en el día a día de la familia. "Ceuta está triste, estamos ya desesperados por la inacción del Gobierno central, no nos dan respuestas y queremos soluciones", ha reclamado Fedal, que considera que las autoridades deberían adoptar medidas para recuperar la normalidad.
La madre asegura que el miedo ya afecta incluso al descanso. "Vivimos con miedo, no dormimos, no tenemos tranquilidad en el sueño", ha relatado. Su preocupación llega hasta el punto de levantarse durante la madrugada para comprobar qué está ocurriendo fuera de su vivienda. "Me levanto de madrugada y lo primero que hago es asomarme a mi ventana para ver si nos han vuelto a invadir", ha explicado. "Esto es una incertidumbre", ha añadido.
Pese a todo, Fedal reconoce que una eventual suspensión de las clases también supondría un problema para muchas familias. "Para muchos padres sería un problema que no se iniciaran las clases, porque nos vemos en la situación de que no tenemos con quién dejar a nuestros hijos", ha admitido.
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