Reparto gastos
¿Cómo repartir los gastos entre amigos? La cuenta que puede acabar en discusión
Salir a cenar, organizar una escapada o hacer un regalo entre varios son planes habituales entre amigos, pero también pueden convertirse en una fuente de conflictos cuando llega el momento de pagar.

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Compartir gastos parece sencillo hasta que llega la cuenta. ¿Pagamos todos lo mismo? ¿Cada uno abona lo que ha consumido? ¿Invita alguien? Una decisión aparentemente menor puede generar malentendidos, especialmente cuando existen diferencias económicas entre los miembros del grupo.
No hay una única fórmula válida para repartir los gastos entre amigos. Lo importante, apuntan los expertos, es que el método elegido sea conocido y aceptado por todos antes de que llegue el momento de pagar.
Varias formas de repartir una cuenta
Una de las opciones más sencillas es dividir el importe total a partes iguales. Es una fórmula rápida y evita tener que calcular cuánto ha consumido cada persona. Sin embargo, puede generar incomodidad si, por ejemplo, algunos han pedido mucho más que otros.
Otra posibilidad es que cada uno pague exactamente lo que ha consumido. Es un sistema más preciso, aunque requiere hacer cuentas y puede resultar más incómodo cuando se comparte comida o bebida, además de arriesgarte a quedar como el tacaño del grupo, y recibir comentarios desafortunados.
También existe la posibilidad de adaptar la aportación a la situación económica de cada persona, especialmente en planes cuyo coste puede suponer un esfuerzo muy diferente para cada miembro del grupo.
Y hay alternativas menos estrictas. Una de ellas es crear un bote común, en el que todos aportan inicialmente la misma cantidad y de ahí se van pagando los gastos. Otra fórmula habitual es pagar por turnos o por rondas, de manera que cada integrante del grupo se hace cargo de una cuenta en distintos momentos.
Bizum facilita el pago, pero también puede generar conflictos
La llegada de los pagos instantáneos ha cambiado la forma de ajustar las cuentas entre amigos. Bizum permite que una persona pague la totalidad y que el resto le envíe después su parte, evitando tener que hacer cálculos y pagos en efectivo en el propio establecimiento.
"Ahora con la transformación digital todo es más sencillo: paga uno y después los demás le hacen la transferencia", explica Emilio Vizuete, profesor de Economía de la Universitat de Barcelona. Sin embargo, advierte de que también pueden surgir problemas cuando alguno de los pagos no llega.
Según Vizuete, antes de la generalización de estas aplicaciones era más habitual que cada pareja o cada persona pagara directamente su parte en efectivo, o que se estableciera un sistema de rondas. Ahora, aunque el proceso es más cómodo, queda pendiente comprobar que todos cumplen con el pago acordado.
Los restaurantes piden que los clientes se organicen antes
El reparto de la cuenta también puede convertirse en un problema para los trabajadores de los restaurantes cuando el grupo no ha acordado previamente cómo quiere pagar.
Carles Prats, metre del restaurante El Cangrejo, explica que en estos casos piden a los propios comensales que se pongan de acuerdo entre ellos. "Si no, es un lío para el personal", señala.
Por eso, una de las opciones más sencillas para evitar situaciones incómodas es dividir la cuenta proporcionalmente entre todos o que una sola persona abone el importe completo y posteriormente el resto le haga un Bizum.
La clave: hablarlo antes de pagar
Más allá de cuál sea el método elegido, el principal problema aparece cuando cada persona da por hecho una forma distinta de repartir el dinero. Para evitar discusiones, lo más recomendable es acordar previamente cómo se va a pagar, especialmente cuando se trata de una cena, un viaje o un plan con un presupuesto elevado. Por ejemplo, el que siga alguna dieta restrictiva o no consuma alcohol, deberá dejar claro antes de la comida si no quiere pagar lo de los demás, y así evitar conflictos.
Porque no siempre se trata de hacer las cuentas al céntimo. En algunos grupos funciona mejor repartirlo todo a partes iguales y en otros resulta más justo que cada uno pague únicamente lo que ha consumido.
La mejor fórmula será, en definitiva, aquella con la que todos los miembros del grupo se sientan cómodos. Y dejarlo claro antes de que llegue la cuenta puede evitar que un simple reparto de gastos termine afectando a una amistad.
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