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Aventura

El nadador paralímpico Ariel Schrenck huye de dos tiburones en Gerona: "Casi me muero yendo a la orilla"

El nadador paralímpico español Ariel Schrenk estaba entrenando cuando escuchó a su madre gritarle desde la playa: dos tiburones nadaban junto a él y le separaban cien metros de la orilla.

Los padres del nadador paralímpico Ariel se llevaron un buen susto cuando vieron a su hijo nadar entre tiburones: "Son tiburones", le gritan desde la costa en Sant Feliu de Guíxols, Gerona. Se llevaron un buen susto y una experiencia inolvidable por culpa de esos dos tiburones.

Fueron momentos de terror: "En ese momento me entra un pánico terrible en el cuerpo", cuenta a Antena 3 Deportes el nadador paralímpico Ariel Schrenck. El nadador del equipo paralímpico español pasó por uno de los momentos más tensos de su vida: "Paré a recuperar aire y veo cómo mi madre me empezó a gritar como una loca".

Así nos lo cuenta Carolina Martínez, su madre: "Me concentré en poder gritarle para que me escuchara y poder hacerle salir del agua". Ariel cuenta que se quedó "sorprendido" ante los gritos de su progenitora: "Si me grita con esta locura es que hay tiburones en el agua".

Todo comenzó durante su entrenamiento en la playa de Sant Paul, en Gerona. Dos escualos nadaban a escasos metros de Ariel, y cien metros le separaban de la costa: "No estoy en plena forma, ni mucho menos, y casi me muero esprintando hacia la orilla", nos cuenta. Fue un minuto que se hizo un poco largo, según rememora su madre.

Ariel forma parte de B-Swim (www.b-swim.com), una iniciativa social sin ánimo de lucro que utiliza el deporte, especialmente la natación, para transformar la vida de personas con discapacidad.

No es el primer escualo que vemos en las costas de España durante estos días. De hecho, un enorme tiburón peregrino ha aparecido en una playa de Granada, para sorpresa de los allí presentes. Antena 3 Deportes charló con Alejandro, quien se encontró con el animal.

Alejandro nos relató también el susto que se llevó al toparse con el escualo, de más de ocho metros de longitud, en plena playa de la Mamola. "Le eché valor y me acerqué a él para poder grabarlo y tuve la suerte de poder hacerlo", nos relató el buceador.

Detrás del tiburón ballena, se trata del pez más grande del planeta, si bien no es agresivo. No es la primera vez que aparecen animales poco frecuentes durante esta crisis del coronavirus.

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