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// Iballa Naranjo

El agua, fuente de vida

El agua es un elemento vital omnipresente en nuestro cuerpo, en nuestra vida cotidiana, en nuestros paisajes, en los ecosistemas y que garantiza la biodiversidad. Actualmente, a grandes rasgos y según datos de Naciones Unidas, la importancia del agua en las actividades humanas se reparte entre la agricultura, con un 70 %, la industria, con un 15 % y el uso doméstico, con un 15 %.

Desde el punto de vista de los 'servicios ecosistémicos' que obtenemos de la naturaleza, el agua procura un doble servicio: de regulación, permite el funcionamiento de nuestro planeta, regula el clima y la meteorología; y de aprovisionamiento de una materia prima (agricultura, industria).

Claro está que el agua es fuente de vida, en todas sus acepciones. Sin embargo, ¿por qué se la considera “oro blanco”?

Para empezar, desde el 14 de diciembre de 2020, el agua cotiza en bolsa y, de momento, los futuros sobre esta preciada materia prima movilizan pocas inversiones, pero si su uso se populariza podría influir en el importe de la factura de agua y saneamiento doméstica.

"Una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre"

Sin embargo, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre y tampoco a un agua suficientemente limpia con la que lavarse las manos y prevenir infecciones, al reducir así la propagación de patógenos.

La escasez del agua impide que ésta se emplee en el proceso de saneamiento de los asentamientos poblacionales, lo que genera graves problemas de higiene urbana. Además, más del 80 % de las aguas residuales en los países en vías de desarrollo se descarga sin tratamiento y ciertas industrias vierten sin control aguas contaminadas.

Por estas dos razones principales, el agua de ríos, lagos y zonas costeras, presentan numerosas sustancias nocivas lo que representa una amenaza para la salud de los seres vivos y el equilibrio de los ecosistemas. Dichas sustancias van desde los químicos industriales a los microplásticos, pasando por medicinas y hormonas a aceites y petroquímicos.

Desde hace muchos años se trata de acatar dichos problemas concienciando desde el mundo científico, desde asociaciones no gubernamentales y desde organizaciones supranacionales a la Administración y a los ciudadanos sobre la importancia de cuidar de este bien, no malgastándolo, no contaminándolo.

"Actualmente, varias resoluciones judiciales en España han presentado el agua como un bien escaso"

En España, varias leyes nacionales se han ocupado de esta temática y en 2001 se publicó el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas. El objetivo principal es regular el dominio público hidráulico y del uso del agua. Para ello se establecen las normas básicas de protección de las aguas continentales, costeras y de transición, sin perjuicio de su calificación jurídica y de la legislación específica que les sea de aplicación.

Actualmente, varias resoluciones judiciales en España han presentado el agua como un bien escaso. Según el último balance de la ONU, el 98 % de la población española dispone de servicio de agua potable y el 97 % cuenta con un sistema de saneamiento adecuado.

A pesar de ir cumpliendo positivamente con las metas, a España le queda aún mucho por hacer para que se reduzcan diferencias entre los logros de los objetivos en los distintos territorios españoles y se propicie la igualdad ciudadana de cara a este recurso.

(Iballa Naranjo, Profesora del área de Proyectos y Urbanismo. Departamento de Proyectos y Representación de la Arquitectura. Escuela de Arquitectura de la Universidad Europea de Canarias)

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