Hace tan sólo unas semanas que Gisele Bündchen se ‘jubilaba’ de las pasarelas para disfrutar feliz y tranquilamente de su familia.

Pero esa paz se ha visto enturbiada por un escándalo que salpica a su marido, Tom Brady, por la manipulación de los balones en el último partido de la Super Bowl por el que el jugador, cuatro veces campeón de este enfrentamiento, ha sido implicado.

Tachado de mentiroso y manipulador por gran parte de la prensa norteamericana, Brady ha sido acusado de ser conocedor de que dos empleados de los Patriots desinflaron los balones en el partido en el que se alzaron con la victoria frente a los Seahawks.

Este ha sido dictámen de la Liga Nacional de Fútbol que, tras una investigación, ha determinado que Tom “cuanto menos tenía una idea general” de que se habían hecho trampas. Además, el informe añade que once de los doce balones estaban desinflados por debajo del  límite permitido.

Brady se negó a colaborar en la investigación asegurando que él nunca pidió que se desinflaran los balones. Ahora se espera la decisión sobre la decisión que la FLN impondrá al jugador.