GENÉTICAMENTE MASCULINA

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Una mujer sin óvulos ni trompas de Falopio da a luz a gemelas

Hayley Haynes nació sin útero, ovarios ni trompas de falopio. Sin embargo, ha conseguido dar a luz a gemelas después de someterse a un tratamiento para hacer crecer un útero, y a una posterior fecundación in vitro.

Una mujer sin órganos reproductores da a luz a gemelas
Hayley Haynes | The Mirror

Hayley Haynes creció sin saber que había nacido sin órganos reproductores. A los 19 años, después de acudir al médico por no haber comenzado aún el periodo menstrual, y después de numerosas pruebas médicas, le dijeron que jamás podría tener hijos puesto que había nacido sin útero, ovarios ni trompas de falopio.

Según los especialistas, Haynes había nacido con cromosomas XY, por lo que genéticamente era un hombre, lo que en la jerga médica se define como síndrome de insensibilidad a los andrógenos.

"Cuando me dijeron que no tenía útero estaba tan confundida que me sentía enferma. Mi mayor temor era no tener hijos. De repente me faltaba un  trozo enorme de mi vida. Me sentía medio mujer y estaba avergonzada. ¿Cómo iba a decirle a un chico que estaba saliendo con alguien genéticamente hombre?", cuenta Haynes al diario británico Mirror.

Nueve años después, esta joven londinense ha dado a luz a gemelos después de someterse a una terapia de hormonas para hacer crecer un útero y a una posterior fecundación in vitro utilizando a una donante de óvulos.

En 2007, un especialista del Hospital Royal Derby encontró una pequeña matriz perdida en anteriores exploraciones. "Eran unos pocos milímetros, pero el médico estaba convencido de que podría crecer. No podría quedarme embarazada de forma natural, pero quizá sí a través de la fecundación in vitro".

Haynes fue suministrada tabletas de hormonas que contenían la dosis necesaria de progesterona y estrógenos necesarios para que su útero pudiero crecer y además detuviera el proceso de osteoporósis que padecía.

En 2011, el útero estaba listo para ser sometido a la fecundación in vitro pero le negaron la ayuda financiera para costear el tratamiento. "Primero me encontré con que no podía tener hijos, luego me dijeron que podía, y derrepente nos estaban negando la ayuda que necesitábamos", cuenta la joven londinense.

La pareja tuvo que pagar con sus ahorros el coste de la fecundación, que tras unas semanas pareció haber funcionado. "Mientras me hacía el test de embarazo estaba tan nerviosa que estaba temblando de la cabeza a los pies. Miré el predictor y vi que había dado positivo. No pude contener mi alegría. Estaba saltando y gritando, pero Sam mantuvo la calma y prefirió que hiciesemos otra prueba de confirmación".

Nueve meses después, la pareja recibía a gemelas, Avery y Darcey."Convertirme en madre ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Cuando las cogí en brazos por primera vez no podía creermelo. Había pasado nueve años de mi vida pensando que esto nunca pasaría", cuenta emocionada.

 

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