Desde 2011, fecha en la que se inició la monitorización del glaciar, ha perdido una capa de hielo que supera los 7, 2 metros. Monte Perdido es el caso que mejor refleja el retroceso del hielo en la cordillera pirenaica.

Hemos hablado con Juan Ignacio López, investigador del IPE-CSIC que participa en el proyecto de monitorización del radar. Considera que este nuevo retroceso del glaciar Monte Perdido supone un paso más en la desaparición del glaciar. Aunque no es el único caso. Según el científico, la desaparición de los glaciares es un fenómeno que afecta también a toda Europa y suponen una grave amenaza del ecosistema.

Las olas de calor, la menor innovación y otros muchos factores afectan negativamente a la masa helada. En el caso de Monte Perdido, en 2016 tenia una superficie de 37,8 hectáreas, diez menos que en 1981. Este año el retroceso era evidente, porque incluso se podían apreciar pequeños charcos en lugares donde había hielo el año anterior.