Guadalajara

David, el empleado de un bar al que la Guardia Civil confundió con un ladrón: "Tengo ansiedad e insomnio desde esa noche"

David asegura que estaba cerrando el bar en el que trabaja en Molina de Aragón (Guadalajara) cuando dos agentes de la Guardia Civil entraron preguntando si todo estaba bien. Según su versión les dijo que todo estaba en orden cuando de repente los agentes se lanzaron a detenerle con violencia.

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Se investiga a dos agentes de la Guardia Civil que confundieron a un trabajador con un ladrón y le detuvieron con violencia. Los agentes acuden de madrugada a un bar en Molina de Aragón, provincia de Guadalajara, por un posible robo y detienen a un trabajador del establecimiento. David, el hombre al que detienen a rastras, cuenta que no entiende por qué le han agredido. Sin embargo, en el atestado policial figura que él ofrece resistenció a la autoridad.

David continúa en tratamiento psicológico por ansiedad e insomnio porque no logra olvidar aquella noche. Lamenta que ahora ya no puede circular por las calles como antes lo hacía. "Ahora tengo miedo de estar solo. Tengo miedo a los guardias. Me preguntaron quien soy, me identifiqué y no sé cuál ha sido la molestia para que pudiesen arremeter contra mí", señala.

Fue una vecina la que llamó a la Guardia Civil al ver luz en el bar cuando pensaba que estaba cerrado. David insiste en que no se resistió en ningún momento sino que prestó colaboración. Tan sólo preguntó a los agentes quién era la vecina que había llamado a las autoridades.

"David insiste en que no se resistió a los agentes en ningún momento ni se enfrentó a las autoridades"

Cuenta David que esa noche se había quedado recogiendo hasta tarde. Llegaron unos amigos, se quedaron jugando un poco, les atendió y se les hizo tarde. Uno de sus amigos se retiró y él estaba a punto de salir cuando llegaron los agentes

Los guardias civiles han señalado que David podía tener algún objeto peligroso con el que autolesionarse. "El vídeo dice lo contrario. No tengo ningún objeto. Si hubiese sido algún ladrón hubiese huido. Estaba con cerrojo la puerta", señala.

Mari, propietaria del local, asegura que este empleado tiene libertad para abrir, cerrar y quedarse recogiendo. "Otras veces nos quedamos y nos vamos luego todos juntos. Nos quedamos muertos cuando nos enteramos", afirma. Define a David como un trabajador impecable. "Ahora se ha ido mi hija y aquí está el. No hay ningún problema".

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