Esta vecina, conocida por los suyos como 'Chatiro', fue de las primeras en llegar a este pueblo de la sierra norte de Madrid que se encuentra a 50 kilómetros de la capital.

"Me falta vida, tengo muchos años y quiero abreviar para llevar a cabo lo que tengo en la mente. Estoy en Patones casi 3 días a la semana durante 55 años", señala. Le daba tiempo terminar su vida y pensar que no había conseguido nada en su pueblo.

Lamenta que aunque todos los turistas dicen que Patones es muy bonito, pero nadie cuida el pueblo. Ni si quiera tienen un barrendero y tienen que limpiar ellos las calles. La afluencia masiva de turistas hace que sea imposible aparcar el coche en el pueblo, por ello ve imprescindible que construyan un párking.