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La joven madrileña es cinturón negro de Kárate

Andrea Matarí: "Las personas con síndrome de Down son como el resto: a unas les cuesta hacer cosas y a otras no"

Hoy en Mujeres frente al espejo se sienta Andrea Matarí, una joven madrileña de 25 años que, superando todas las dificultades del Síndrome de Down que padece, ha conseguido llevar una vida normalizada, trabajar e incluso conseguir el cinturón negro de Parakárate. Su gran sueño después de descubrir las artes marciales en la película Kárate Kid.

Aunque está soltera, Andrea quiere que sepamos que tiene novio. Es auxiliar de oficina y aunque no le gusta mucho leer, disfrutó mucho leyendo La calle 25, un libro que cuenta la historia de Javier López, un joven con discapacidad intelectual. David Bisbal es uno de sus cantantes favoritos y en especial disfruta escuchando su Ave María, música que comparte con su gran amiga, aliada y cómplice, su hermana. Su arma secreta es una sonrisa que no se borra nunca.

Para esta entrevista, Andrea nos lleva al polideportivo en el que empezó su gran hazaña: el Carlos Ruiz de Pozuelo de Alarcón, donde vive.

Pregunta.- ¿Por qué empezaste a hacer deporte?

Respuesta.- Cuando vi la primera vez la película de Kárate Kid, quería apuntarme para hacer un poco de deporte y para saber defenderme

P.- ¿Y ya has aprendido?

R.- Sí

P.- ¿Y tú puedes tumbarme a mí?

R.- Si, pero no lo hago.

P.- Entonces nadie se meterá contigo, ¿no?

R.- No. Pero yo quiero decir una cosa. No me tengáis miedo. El Kárate para mí es un arte marcial para defenderse, no para pegar, ni para buscar problemas.

P.- Cuéntanos, ¿qué has estudiado tú?

R.- Auxiliar de oficina.

P.- ¿Es difícil ese trabajo?

R.- Un poco.

P.- ¿Cuánto tiempo te costó estudiarlo?

R.- (Resopla) un montón.

P.- ¿Tenías que hincar los codos?

R.- Si (responde entre risas).

P.- ¿Es difícil ser auxiliar de oficina?

R.- Bueno, cuando empiezas sí, pero después no.

P.- Ahora, ¿Dónde trabajas?

R.- Estoy trabajando en Recursos Humanos, en Accenture, una empresa de administración. Archivo y escaneo documentos. Aparte también reparto correo y también recibo a los empleados.

P.- O sea, tú recibes a la gente cuando va a empezar a trabajar.

R.- Sí. Recibo para que firmen los contratos.

P.- ¿Y se pondrán muy contentos?

R.- Súpercontentos

P.- ¿Tienes muchos compañeros?

R.- Muchísimos: majos, educados y muy buenos compañeros.

P.- ¿Te gusta ir a trabajar?

R.- Me encanta trabajar allí, ¡es un lujo!

P.- Ahora que ya tienes trabajo ¿Cuál es tu objetivo?

R.- Vivir con mi hermana, para tener una casa.

P.-¿Os lleváis bien?

R.- Sí. Genial

P.- Antes me decías que tienes novio.

R.- Mi chico, se llama Marcos Martín, es supermajo, gracioso y de buen corazón. Es mi admirador favorito.

P.- ¿Tienes muchos?

R.- Mi favorito es ese.

P.- ¿Te gustaría algún día tener sobrinos y todas esas cosas?

R.- Sobrinos, sí, pero hijos no.

P.- ¿No quieres tener hijos?

R.- No, porque ser madre es una lata y no me gusta.

P.- ¿Tú lo haces casi todo sola?

R.- Sí, me controlo, coloreo y me quedo a pintar.

P.- ¿Tú has hecho una exposición de pintura?

R.- Si, vendo cuadros.

P.- ¿Muy caros?

R.- Un poco caros, para tener dinero para mí.

P.- ¿Crees que hay que tratar de forma diferente a las personas diferentes?

R.- Igual, porque hay que respetar a la persona si tiene síndrome de Down o no, como una persona normal.

P.- Bueno, es que todos somos normales.

R.- ¡Sí!

P.- Tienes una sonrisa bien bonita.

R.- Gracias!

Termina nuestro encuentro con Andrea, que no para de moverse, que le gustaría hacer más deportes y sobre todo ayudar a los demás: "Me encanta ayudar a las personas, pero me gusta hacer yo sola las cosas. Las personas que tienen síndrome de Down son como las personas normales: hay gente que le cuesta hacer cosas y algunos que no. Para mí son personas más amables y bueno, tienen un buen corazón".