EN UN PODCAST
Barbie Ferreira se sincera sobre su pérdida de peso, su miedo al bótox y el escrutinio público: "El foco siempre está en mi cuerpo"
Barbie Ferreira aborda sin filtros la presión estética, su pérdida de peso y sus dudas con el bótox.

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Barbie Ferreira se ha sincerado como nunca de la relación con su cuerpo (y las opiniones de los demás) y los retoques estéticos.
La actriz, que saltó a la fama en Euphoria aunque decidió abandonarla hace años y no forma parte de la nueva temporada, ha hablado sin filtros sobre su pérdida de peso y la presión constante del público con la apariencia.
Hace ya unos años que Ferreira perdió más de 22 kilos, un cambio físico que no ha pasado desapercibido… ni para bien ni para mal. Aunque reconoce que los comentarios positivos se agradecen, los otros pesan más.
"Por eso continúan los hábitos poco saludables: quieres que la gente piense que tienes buen aspecto", explica en el podcast de Owen Thiele, In Your Dreams. Y lanza una reflexión que desmonta muchos estándares de belleza: "Es curioso cómo nadie dice 'qué bien te ves' cuando alguien gana peso. Sinceramente, creo que mucha gente se vería genial si ganara algo de peso".
La actriz admite que el foco constante en su cuerpo llega a ser agotador. "Los comentarios son constantes. Puedo estar interpretando a otra persona o simplemente siendo yo misma, y el foco siempre está en mi cuerpo. Siento que es mi cruz", confiesa.
Esa presión mediática no es nueva. Ferreira recuerda que lleva escuchando opiniones sobre su físico desde la adolescencia: "La gente aún habla de cuando gané peso desde mis tiempos en Tumblr… ¡tenía 14 años!". Con el paso del tiempo, ha aprendido a tomar distancia de ese ruido mediático, aunque no siempre resulta fácil. "Como mujeres, estamos en un juego en el que siempre perdemos. Seamos demasiado delgadas o demasiado grandes, perdemos".
En medio de todo este debate sobre su imagen, hay otro tema que también le genera dudas: el bótox. Ferreira reconoce que no ha dado el paso todavía, y que, de hecho, le da bastante respeto. "Aún no me he puesto bótox porque necesito expresar con la cara y me da mucho miedo entrar en ese terreno. Supongo que acabará pasando", reconoce. "Soy la persona más expresiva del mundo… me da muchísimo miedo".
Más allá de tratamientos o cambios físicos, Ferreira tiene clara una cosa: no quiere que su carrera gire en torno a su cuerpo. "Está muy de moda hablar del cuerpo de las mujeres, y precisamente por eso yo no hablo de ello", afirma. Para ella, la verdadera conversación debería ir por otro lado: "Creo que la gente debería verse reflejada en los medios tal y como es".
Mientras tanto, sigue lidiando con la exposición pública a su manera. Cuando el ruido exterior se vuelve demasiado intenso, opta por desaparecer un poco: "Mi respuesta al estrés es quedarme en casa. Me encierro, y no pasa nada". Aunque eso no significa dejar de disfrutar: cada año acude a su cita con ferias renacentistas, donde puede desconectar lejos del foco mediático.
Ferreira lo tiene claro: seguirá siendo ella misma, aunque eso desconcierte a algunos. "Intento mostrar mi personalidad en espacios más controlados, como podcasts con gente que realmente me gusta", añade como guiño al presentador.
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