DÍA MUNDIAL DEL CORAZÓN
Salud cardiovascular en mujeres: riesgo, embarazo, menopausia y prevención
Con motivo del Día Mundial del Corazón, ponemos el foco en la salud cardiovascular de las mujeres. Algunas etapas y circunstancias pueden ser especialmente relevantes y conocer cómo evoluciona la salud del corazón a lo largo de su vida también puede ser clave.

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Cuando pensamos en riesgo cardiovascular solemos imaginar colesterol, hipertensión, diabetes, tabaquismo o alcohol. Y lo cierto es que muchas personas asocian este riesgo solo a partir de cierta edad. Pero en las mujeres la historia cardiovascular empieza mucho antes.
Nuestra salud reproductiva, los embarazos, determinadas alteraciones metabólicas y la llegada de la menopausia pueden aportar información muy valiosa sobre cómo será nuestro riesgo cardiovascular en el futuro.

El riesgo no empieza en la menopausia
Desde la etapa reproductiva pueden aparecer algunas señales a las que hay prestar atención. El síndrome de ovario poliquístico, por ejemplo, se asocia con mayor frecuencia a resistencia a la insulina, obesidad, alteraciones del colesterol o hipertensión.
No significa que una mujer con síndrome de ovario poliquístico vaya a desarrollar una enfermedad cardiovascular, pero sí puede ser una oportunidad para empezar a controlar antes determinados factores de riesgo y poder actuar desde la prevención.
Lo mismo ocurre con nuestros hábitos diarios: el sedentarismo, el tabaquismo, la alimentación, el exceso de peso, la hipertensión o la diabetes van construyendo progresivamente nuestro riesgo cardiovascular con los años.
La prevención cardiovascular en la mujer debería, por tanto, comenzar ya durante la edad fértil.
El embarazo también nos habla del futuro
Hay una frase que utilizamos mucho en medicina: el embarazo puede actuar como una auténtica prueba de esfuerzo para el organismo de la mujer.
Durante nueve meses, aumentan las demandas sobre el sistema cardiovascular y metabólico, y algunas complicaciones que aparecen durante este periodo pueden ofrecernos información sobre el riesgo futuro.
Haber presentado hipertensión gestacional, preeclampsia o diabetes gestacional presentan mayor riesgo de desarrollar hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular en el futuro.
Esto no significa que necesariamente vaya a aparecer una enfermedad. Significa que hemos identificado antes a una mujer en la que merece la pena prestar especial atención a la prevención.

¿Y qué ocurre cuando llega la menopausia?
La disminución progresiva de los estrógenos se acompaña de cambios metabólicos: hay una redistribución y un aumento de la grasa abdominal, se modifica el perfil lipídico, aumenta la presión arterial y suele haber resistencia a la insulina.
Por eso, la consulta de perimenopausia o menopausia no debería limitarse únicamente a preguntar por sofocos, alteraciones del sueño, sequedad vaginal o cambios en el ciclo menstrual. También es una oportunidad fantástica para hablar de salud cardiovascular.
La mejor herramienta sigue siendo la prevención
La buena noticia es que el riesgo cardiovascular es modificable. Controlar la tensión arterial, evitar el tabaco, mantener una alimentación saludable, realizar ejercicio de forma regular, preservar la masa muscular y controlar adecuadamente el colesterol, la glucosa y el peso puede modificar de manera muy importante nuestro riesgo futuro.
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En lugar de empezar a preocuparnos por el corazón cuando llegamos a la menopausia, deberíamos entender que la salud cardiovascular de una mujer se construye durante toda su vida. Y cada etapa —desde nuestros años reproductivos, pasando por los embarazos y hasta llegar a la menopausia— nos ofrece pistas y oportunidades para prevenir.
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