CUIDADO ÍNTIMO EN VERANO
¿Estar mucho rato con el bañador mojado puede provocar infecciones vaginales?
Cuando llega el verano, solemos preocuparnos por proteger la piel del sol, pero hay otras zonas del cuerpo que también merecen atención, como la zona íntima. Pasar horas dentro y fuera del agua pone a prueba algunos aspectos de nuestra salud íntima que no siempre tenemos presentes.

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Muchas mujeres disfrutan del agua y, aun así, notan que después del baño aparecen ciertas molestias que no siempre saben interpretar. Factores como el calor, la humedad mantenida y la costumbre de no cambiarse a tiempo pueden alterar nuestro sistema de equilibrio de la flora íntima durante los meses de piscina y playa.
Aunque el bañador mojado no provoca por sí solo una cistitis ni una candidiasis, pasar horas con una prenda húmeda y ajustada sí puede irritar la vulva y generar molestias en las mujeres más propensas.
¿Qué sucede al salir del agua?
Mientras estás dentro del agua, el cuerpo tolera bien la situación. El verdadero riesgo no está en el baño, sino en lo que ocurre después, cuando sales y dejas pasar el tiempo con la ropa mojada pegada a la piel.
Sin embargo, con las prisas, el descanso al sol, la comida o los desplazamientos, el bañador húmedo se convierte en compañía durante horas. La zona que antes estaba fresca pasa a mantenerse caliente y sin ventilación, y ese ambiente puede favorecer irritaciones, molestias e infecciones. La salud íntima no depende únicamente de la higiene. También necesita ropa seca, transpiración, tiempo y ausencia de productos agresivos.
Qué hacer y qué evitar para proteger tu zona íntima
Muchas mujeres creen que deberían lavarse a fondo y de inmediato, pero la realidad es que el cuidado de la vulva suele ser mucho más sencillo. No hace falta salir corriendo a lavarte: basta con secarte bien y, cuando termines de bañarte, cambiar la parte de abajo por otra seca.

Además, para tener un buen cuidado de la zona íntima, vale con llevar un bañador de recambio (que, por cierto, ocupa muy poco), aclarar solo con agua la vulva en la ducha y no aguantar las ganas de orinar.
Por otro lado, existen numerosos productos y costumbres que pueden alterar el equilibrio íntimo. Entre ellos destacan los jabones agresivos, las toallitas perfumadas, los desodorantes íntimos, las duchas vaginales (que no tienen ninguna indicación real) y la costumbre de retener la orina.
¿Se puede prevenir?
La respuesta es sí. Con pequeños ajustes en la rutina diaria, la mayoría de estas molestias se pueden evitar sin necesidad de complicarse la vida ni de recurrir a productos innecesarios.
Recuperar hábitos sencillos, secarte, cambiarte, hidratarte y escuchar los síntomas puede ayudar a reducir el riesgo de las infecciones de orina y de tu zona íntima.
Y si notas escozor, urgencia al orinar, picor o un flujo diferente, no asumas que son hongos ni te automediques. Escuchar al cuerpo y consultar cuando algo no encaja es siempre la mejor decisión.
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