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Cómo funciona la casa nido, el sistema de custodia en el que los hijos no cambian de domicilio

El Tribunal Supremo aclara en qué circunstancias se puede aplicar el sistema de casa nido tras un divorcio. Esta fórmula permite que los hijos permanezcan en el domicilio familiar, pero requiere acuerdo entre los progenitores y unas condiciones determinadas.

Una familia

Una familia Magnific

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El sistema de casa nido es una de las fórmulas que pueden plantearse tras una separación o un divorcio para reducir el impacto de la ruptura en los hijos. Este modelo permite que los menores continúen viviendo en el domicilio familiar mientras son los progenitores quienes se turnan para vivir en él durante sus respectivos periodos de custodia.

Aunque su principal objetivo es preservar la estabilidad de los menores y evitar que tengan que cambiar constantemente de vivienda, su aplicación no siempre resulta sencilla. De hecho, mantener este sistema requiere una buena organización y entendimiento entre los padres, además de unas determinadas condiciones económicas.

Precisamente sobre esta cuestión se ha pronunciado el Tribunal Supremo en una reciente sentencia, en la que establece que, como norma general, no se puede imponer un régimen de casa nido si no existe un acuerdo entre ambos progenitores.

Una familia
Una familia | Magnific

En qué consiste

El modelo de casa nido consiste en que los hijos permanezcan en la que fue la vivienda familiar, mientras que son los padres quienes se trasladan al domicilio en función de los turnos de custodia. Por ejemplo, si la custodia compartida se organiza por semanas alternas, cada progenitor reside en la vivienda familiar durante la semana que le corresponde estar con los menores.

De esta manera, los niños mantienen su entorno habitual y no tienen que hacer maletas ni cambiar de domicilio cada vez que pasan de estar con un padre a estar con el otro. Se trata, por tanto, de una fórmula que busca proteger su bienestar emocional y garantizar una mayor estabilidad.

Madre y padre discutiendo con su hijo delante
Madre y padre discutiendo con su hijo delante | Pexels

Sin embargo, este sistema también presenta algunas dificultades. Para empezar, implica mantener tres viviendas: el domicilio familiar y otros dos en los que puedan residir los progenitores cuando no les corresponda estar con sus hijos. A ello se suma la necesidad de organizarse para el mantenimiento y los gastos del hogar, así como las posibles complicaciones que pueden surgir si alguno de ellos inicia una nueva relación.

Qué dice el Supremo

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha aclarado que, salvo que concurran circunstancias excepcionales, un juez no puede establecer el sistema de casa nido si no existe un acuerdo entre los dos progenitores.

En su resolución, el alto tribunal considera imprescindible que haya un elevado nivel de entendimiento entre los padres para organizar los periodos de convivencia y gestionar el uso de la vivienda. De lo contrario, advierte de que este modelo puede convertirse en una fuente de conflictos que termine repercutiendo negativamente en los hijos.

Madre y padre discutiendo con su hija presente
Madre y padre discutiendo con su hija presente | Pexels

Factores a valorar

A la hora de decidir si se puede aplicar el sistema de casa nido, deben tenerse en cuenta diferentes circunstancias. Entre ellas, destacan especialmente el interés superior de los menores, la situación económica de cada progenitor y la titularidad de la vivienda familiar.

También es fundamental valorar si ambos padres cuentan con los recursos necesarios para mantener otros domicilios y si existe una buena relación que permita organizar los turnos de convivencia sin generar conflictos.

Una familia
Una familia | Pexels

Por tanto, el Tribunal Supremo recuerda que no basta con que este modelo pueda resultar beneficioso para los hijos. Es necesario que las circunstancias familiares, económicas y patrimoniales permitan llevarlo a cabo de manera adecuada.

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