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10 recomendaciones pediátricas que ya han quedado desfasadas

Aunque es deber de los profesionales pediátricos estar al día y actualizarse, recordamos en este artículo algunas ideas que han quedado muy anticuadas y no deben de recomendarse en ningún caso.

Consulta de pediatría

Consulta de pediatríaPexels

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La ciencia avanza y las recomendaciones médicas cambian a lo largo de los años. Por ello, es muy probable que nuestros padres actuaran con nosotros de forma diferente a como actuamos nosotros con nuestros hijos.

Aunque es deber de los pediatras actualizarse a diario sobre las nuevas recomendaciones basadas en la evidencia científica, aún es posible encontrarse con algún profesional algo "anticuado", por lo que voy a intentar reflejar en este artículo algunas ideas arraigadas que ya han quedado obsoletas.

Recomendaciones pediátricas obsoletas

Repasamos 10 recomendaciones que han sido aceptadas en el pasado pero que ya no lo son.

1. La introducción de los alimentos más alergénicos se debe demorar en el tiempo.

Ya no se recomienda en absoluto hacerlo así. Diversos estudios han demostrado que la introducción temprana de alimentos como el huevo, las fresas, el kiwi o el pescado pueden generar tolerancia temprana y así evitar alergias tardías.

2. Los biberones de lactancia artificial no se pueden ofrecer antes de las 3 horas.

Se trata de un consejo muy caducado. En principio la lactancia artificial debe ofrecerse cada vez que el bebé manifieste signos de hambre (abre la boca, reflejo de búsqueda, se mete la mano a la boca) al igual que con la lactancia materna. No se deben establecer horarios fijos ya que no hay problema en ingerir leche artificial cuando todavía hay leche en digestión, por lo que el tiempo no debería estar nunca limitado.

3. Se deben esterilizar todos los biberones y tetinas tras cada uso.

Las últimas recomendaciones dicen que no es necesario hervir los biberones antes de su uso ni posteriormente, siendo suficiente un enjuague con agua y jabón asegurándonos que no queden restos de leche y secados al aire o con papel antes de cada nuevo uso.

4. Añadir cereales al biberón de la noche hará que el bebe duerma mejor.

No hay evidencia científica de que esto sea así. A parte, los cereales añadidos al biberón pueden ser perjudiciales por diversos motivos: pueden provocar caries, fomentan el sobrepeso y la obesidad, favorecen el gusto por los alimentos dulces desplazando a otros más sanos.

5. Las bebidas isotónicas son adecuadas para tratar la diarrea.

Lo indicado en estos casos es rehidratar con sueros de rehidratación oral (disponibles en farmacias) que tienen la composición exacta de glucosa e iones para reponer las pérdidas digestivas y prevenir la deshidratación. Las bebidas isotónicas son bajas en sales y ricas en azúcares lo que puede aumentar la diarrea en algunos casos.

6. Se deben alternar medicamentos para la fiebre.

La fiebre únicamente debe ser tratada si genera malestar, y combinar paracetamol e ibuprofeno de forma sistemática puede llevar a errores de dosificación y a posibles efectos secundarios. Por lo tanto, lo preferible es utilizar únicamente paracetamol cada 4-6 horas por tener menos efectos secundarios.

7. Si un niño convulsiona hay que meter los dedos o algún objeto en su boca para que no se atragante con su lengua.

Hacer esto puede suponer un gran riesgo porque durante la convulsión el niño puede apretar la mandíbula con mucha fuerza provocando la rotura del objeto o la pérdida de piezas dentarias que sí pueden ocasionar un atragantamiento. Únicamente se debe tumbar al niño en lugar seguro y colocado en posición lateral de seguridad evitando el choque con ningún mueble u objeto.

8. Se recomienda la utilización de andadores (tipo tacatá) para que los niños aprendan a andar. ç

Está demostrado que los niños que usan este tipo de andador tienen más riesgo de sufrir accidentes domésticos (caída por las escaleras, quemaduras, intoxicaciones…). Además los niños que lo utilizan suelen tardar más en adquirir la marcha autónoma por retraso en su desarrollo psicomotor y en ocasiones favorecen la marcha en puntillas.

9. Hay que bajar el prepucio para evitar la fimosis.

Esta es una práctica totalmente desaconsejada hoy en día ya que puede producir desgarros en la piel y posteriormente cicatrices que pueden estrechar más el orificio por lo que agravaremos el problema. Al mismo tiempo podemos producir un dolor traumático al niño que más adelante se negará a tocar esa zona. En este artículo os contaba cómo llegar a los 9 años sin tener que operar de fimosis.

10. Para enseñar a dormir a un niño hay que dejarlo llorar.

Está comprobado científicamente que el cortisol que se libera en sangre con el estrés del llanto es nocivo para el organismo. Además a nivel psicológico se genera lo que conocemos como apego inseguro generando dependencia emocional en el adulto y baja autoestima. Actualmente existen otros métodos más respetuosos y progresivos para enseñar al niño a dormir de forma independiente.

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