TRUCOS PARA VOLVER A LA RUTINA

Vuelta al trabajo: Ideas saludables para llenar tu congelador

Retoma tus rutinas saludables postvacaciones de forma gradual y paulatina.

Verduras congeladas

Verduras congeladas iStock

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Tras la vuelta de vacaciones, con las maletas todavía por deshacer y la nevera vacía, toca enfrentarse a la vuelta al trabajo. No es momento para grandes exigencias, ya que hay que aclimatarse todavía a la rutina de forma paulatina y gradual ¿Por dónde empezar?

Sería útil empezar con una buena compra, donde además de productos frescos haya productos congelados.

¿Por qué congelados?

Porque mientras no te adaptes a la rutina otra vez, es posible que no calcules bien la compra de producto fresco, no planifiques de forma tan eficiente o no cocines todavía con la misma frecuencia. De esta forma tendrás una alternativa para cuando se te termine el producto fresco o no hayas planificado.

Ahorrarás tiempo y te saldrá la compra más económica para recuperarte de las vacaciones.

Mismo valor nutricional

Estos alimentos ofrecen los mismos beneficios y nutrientes que los alimentos frescos gracias a la ultracongelación, que no es la congelación que hacemos en casa, sino la que se hace a nivel industrial con equipos diferentes a nuestros clásicos congeladores.

La diferencia con respecto a congelar en casa es que el proceso de ultracongelación se realiza a -40 ºC con el producto recién recolectado, en su momento óptimo a nivel nutricional, lo que permite que el producto alcance con rapidez la temperatura de -20 ºC , evitando así roturas de tejidos, pérdida de fluidos, deterioro del producto y pérdida de nutrientes.

Cuando compramos un producto fresco, el deterioro y descomposición del producto empieza desde el momento en el que se recolectó hasta el momento de su consumo. Gracias a la ultracongelación se frena la proliferación de patógenos y el deterioro y descomposición de los alimentos.

De ahí que si vamos a comer alimentos congelados, sea mejor comprar el producto ya ultracongelado que congelar en casa, donde el deterioro del producto ya ha empezado desde que se recolectó y donde la congelación total del producto tarda mucho más en conseguirse.

Alimentos frescos congelados vs alimentos precocinados congelados

A veces cuando hablamos de alimentos congelados nos suele venir a la mente alimentos precocinados, y esta relación es la que hace que los asociemos con un peor valor nutricional. Pero dentro de la sección de congelados, disponemos también de alimentos frescos, por lo que el valor nutricional no depende de que sea congelado o no, sino de si lleva o no ingredientes añadidos y cuáles son.

Sabor y textura

Lo que sí puede verse modificado en algunos alimentos congelados es el sabor o la textura, aunque también dependerá de seguir algunas buenas praxis:

  • Seguir las instrucciones del envase una vez que vaya a cocinarse el alimento.
  • Mantener la cadena de frío y dejar para el final la compra de los congelados, transportarlo en bolsas isotérmicas y colocarlos en frío tan pronto como se pueda.
  • Es preferible no sobrepasar los seis meses o un año en el congelador, o el periodo que indique el envase.
  • Para mejorar su sabor podrás utilizar a la hora del cocinado especias, hierbas aromáticas o alguna salsa como la mostaza de Dijon, salsa de soja, vinagretas, salsa de yogur, etcétera.

Lista de la compra

Aquí tienes algunas ideas para añadir a tu lista de la compra postvacaciones con las que luego formar diferentes platos:

  • Verduras y legumbres frescas congeladas al natural: brécol, coliflor, espinacas, setas, judías verdes, acelgas, guisantes o edamames, por ejemplo.
  • Pescados y mariscos: merluza, bacalao, gambas, calamares y mejillones, entre otros.
  • Preparados para ensaladilla.
  • Menestras de verduras.
  • Salteados de verduras sencillos cuyos ingredientes sean solo mezclas de verduras picadas o verduras asadas.
  • Salteados de verduras que además lleven quinoa, legumbres o arroz integral.
  • Fruta congelada.
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