SALUD CUTÁNEA

La inflamación silenciosa que acelera el envejecimiento de la piel: qué es el inflammaging y cómo prevenirlo

Aunque suele pasar desapercibida, la inflamación crónica puede acelerar el envejecimiento cutáneo y afectar a la capacidad de regeneración de los tejidos. La protección solar y algunos activos cosméticos ayudan a cuidar la piel y prevenir el daño acumulado.

Mujer mirándose al espejo y cuidándose la piel

Mujer mirándose al espejo y cuidándose la piel Pexels

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El paso del tiempo deja huella en nuestra piel en forma de arrugas, manchas o pérdida de firmeza. Sin embargo, el envejecimiento cutáneo va mucho más allá de los cambios que podemos apreciar frente al espejo.

A nivel interno, también se producen alteraciones celulares que afectan a la capacidad de los tejidos para mantenerse y regenerarse. Entre ellas destaca el inflammaging, un proceso relacionado con la inflamación crónica que puede acelerar el deterioro de la piel.

La doctora Rodríguez-Villa, directora de IMR Castellana y especialista en dermatología médico-quirúrgica, explica que este término hace referencia a "un estado de inflamación crónica, de baja intensidad y persistente en la piel que acompaña o se desarrolla en el fenómeno del envejecimiento". Te contamos todo lo que tienes que saber en este artículo.

Mujer mirándose al espejo
Mujer mirándose al espejo | Pexels

Qué ocurre en la piel

Aunque no siempre se manifiesta con síntomas evidentes, la inflamación mantenida puede afectar a diferentes capas de la piel. En la epidermis, puede debilitar la función barrera, favorecer la pérdida de agua y aumentar la sensibilidad. En la dermis, por su parte, puede alterar la actividad de los fibroblastos, las células responsables de producir colágeno y otros componentes que ayudan a mantener la estructura cutánea.

A este proceso se suma la senescencia celular, un fenómeno por el que determinadas células dejan de dividirse debido a los daños acumulados. Cuando estas células se acumulan, pueden liberar sustancias que favorecen la inflamación y dificultan la reparación de los tejidos. "Se crea un círculo vicioso, puesto que el daño celular favorece la senescencia, la senescencia contribuye a mantener la inflamación y ese entorno inflamatorio dificulta la correcta reparación de los tejidos", señala la especialista.

Mujer mirándose al espejo
Mujer mirándose al espejo | Pexels

El sol, el tabaco y la falta de descanso

La exposición acumulada a la radiación ultravioleta es uno de los principales factores que pueden favorecer este proceso. Los rayos solares provocan daños en el ADN y estrés oxidativo, dos mecanismos relacionados con la inflamación y el fotoenvejecimiento.

Sin embargo, no son los únicos responsables. La contaminación ambiental, el tabaco, dormir poco, mantener una alimentación desequilibrada y llevar una vida sedentaria también pueden contribuir al deterioro de la piel.

Mujer tomando el sol
Mujer tomando el sol | Pexels

Por eso, la prevención es fundamental. La doctora Rodríguez-Villa destaca especialmente la importancia de la fotoprotección diaria, con productos de SPF 30 o superior, además de evitar las quemaduras solares, buscar la sombra y utilizar ropa que proteja frente al sol.

Qué ingredientes ayudan a cuidar la piel

Más allá de la protección solar, algunos activos cosméticos pueden contribuir a mejorar la calidad de la piel. Entre ellos, la especialista destaca la niacinamida y los antioxidantes tópicos, como la vitamina C, que ayudan a actuar sobre algunos de los mecanismos implicados en el deterioro cutáneo.

También existen productos orientados a favorecer la reparación del ADN mediante sistemas enzimáticos. No obstante, la doctora recuerda que no todos los ingredientes que han demostrado beneficios frente al fotoenvejecimiento han probado su eficacia específica contra el inflammaging.

Mujer mirándose al espejo
Mujer mirándose al espejo | Pexels

¿Se puede detectar el inflammaging?

A día de hoy, no existe una prueba única que permita diagnosticar y medir este proceso de manera individual. Aunque una exploración dermatológica puede detectar problemas en la barrera cutánea o enfermedades inflamatorias como la rosácea y la dermatitis, estos signos no permiten confirmar su presencia.

La investigación continúa avanzando para comprender mejor el envejecimiento de la piel. En este sentido, el estudio del colágeno y la elastina, el estrés oxidativo, la función mitocondrial y el microbioma son algunas de las líneas que pueden ayudar a desarrollar estrategias de prevención más personalizadas.

Por el momento, la recomendación principal sigue siendo proteger la piel del daño acumulado y mantener unos hábitos saludables. Una forma de cuidar no solo su aspecto, sino también su salud a largo plazo.

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