LA ERA DE LA PIEL JUGOSA

Efecto dewy: cómo tener la piel luminosa e hidratada sin exceso de cosméticos

El efecto dewy sigue siendo una de las tendencias más deseadas porque no busca transformar el rostro ni crear un acabado perfecto e irreal. La idea es mucho más sencilla: conseguir que la piel parezca descansada, sana y luminosa como si hubieras dormido ocho horas (aunque solo hayan sido seis).

Mujer sonriendo

Mujer sonriendo Magnific

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Hay personas que parecen despertarse con buena cara todos los días. La piel se ve luminosa, fresca, descansada. No parece maquillada, tampoco especialmente brillante, pero tiene algo que hace pensar que han dormido ocho horas, bebido dos litros de agua y pasado una semana lejos del estrés. Spoiler: probablemente no sea así.

Ese aspecto saludable y jugoso tiene nombre propio en el universo beauty: efecto dewy. Es una tendencia que lleva varias temporadas dominando las redes sociales y que este verano vuelve con más fuerza que nunca.

¿Qué significa realmente tener una piel dewy?

Aunque muchas veces se confunde con brillo o con el famoso glass skin, el efecto dewy juega en otra liga. "No se trata de una piel brillante ni de aplicar capas y capas de producto para conseguir reflejos", explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. "El efecto dewy busca una piel que se vea cómoda, flexible y naturalmente luminosa".

La diferencia es importante. Mientras que el exceso de glow puede terminar creando un acabado pesado o incluso graso, la piel dewy transmite frescura. Es esa luminosidad que parece venir de dentro. O, dicho de otra forma, la famosa cara de haber descansado bien.

Mujer en la baño con un cosmético en la mano
Mujer en la baño con un cosmético en la mano | Magnific

La hidratación es el verdadero truco

Si esperabas descubrir un iluminador milagroso, tenemos una mala noticia. Las expertas coinciden en que el efecto dewy no se consigue añadiendo brillo, sino mejorando la calidad de la piel. "Cuando la piel está deshidratada o tirante, cualquier intento de aportar luminosidad artificial suele verse poco natural", señala González.

Por eso, el primer paso siempre pasa por ingredientes capaces de atraer y retener agua, como la glicerina, el ácido hialurónico o la urea. Son ellos los que consiguen que la piel se vea más flexible, más confortable y, sobre todo, menos cansada.

El paso que marca la diferencia

Una piel hidratada necesita algo más para mantener ese aspecto jugoso durante todo el día: evitar que esa hidratación se escape. Ahí entran en juego ingredientes como las ceramidas, el escualano o los fosfolípidos, capaces de reforzar la barrera cutánea y ayudar a que la piel conserve mejor el agua.

"Cuando la barrera está equilibrada, la piel se ve más cómoda, más flexible y con una luminosidad mucho más natural", explica Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.

Y hay otro detalle importante: una piel calmada siempre tiene mejor aspecto que una piel irritada. Por eso, ingredientes como el pantenol, los betaglucanos o la alantoína también se han convertido en imprescindibles para quienes buscan ese acabado saludable.

El toque glow que cambia la cara

Una vez que la hidratación está asegurada, llega el momento de potenciar la luminosidad. Los antioxidantes siguen siendo los grandes aliados de las pieles apagadas. Ingredientes como la vitamina C, la vitamina E, los péptidos o los aminoácidos ayudan a mejorar visualmente el tono y aportan ese efecto de buena cara que tanto buscamos.

También existen activos que refinan suavemente la textura, como la gluconolactona o el ácido láctico, capaces de devolver luz al rostro sin comprometer el confort de la piel.

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