ALERTA DE EXPERTAS
El dusting cosmético: la estrategia de marketing que convierte un ingrediente de moda en un reclamo
El auge de ingredientes como el retinol o la vitamina C ha impulsado una práctica conocida como dusting: incluir activos de moda en cantidades mínimas para destacarlos en el envase, aunque su concentración no sea suficiente para ofrecer resultados visibles.

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Retinol, vitamina C, ácido hialurónico, péptidos o niacinamida son algunos de los ingredientes que encontramos en los cosméticos, convirtiéndose en una poderosa herramienta de venta.
Basta con leer alguno de estos nombres para asociarlos automáticamente a beneficios como una piel más luminosa, hidratada o con menos arrugas. Sin embargo, que un activo aparezca en la fórmula no garantiza que tenga una eficacia real.
Las expertas advierten sobre una práctica cada vez más habitual en la industria cosmética conocida como dusting, una estrategia que consiste en incluir cantidades mínimas de estos ingredientes para poder destacarlos en el etiquetado, aunque su concentración no sea suficiente para ofrecer resultados visibles.

El ingrediente que no siempre funciona
"El término viene de dust, polvo en inglés, y describe una práctica bastante gráfica: añadir un activo de moda en una fórmula casi como quien espolvorea azúcar glas sobre un postre", detalla Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
"El ingrediente está en el INCI, pero puede estar en una cantidad tan pequeña que sirva más para poder presumir de él en el envase que para conseguir un efecto real sobre la piel", añade la experta.

La especialista explica que esta estrategia es especialmente frecuente con ingredientes que cuentan con una gran popularidad entre los consumidores. "Que un cosmético diga que contiene retinoides no significa automáticamente que vaya a comportarse como un producto renovador", explica Raquel González, añadiendo que "hay que saber qué retinoide incluye, en qué contexto está formulado y si la marca comunica una concentración coherente".
"También puede ocurrir con la vitamina C, con el ácido hialurónico, con la niacinamida o con cualquier ingrediente que esté muy de moda y que el consumidor ya asocia a eficacia", apunta Mireia Fernández, directora dermocosmética en Perricone MD.

"La vitamina C se relaciona con luminosidad, los retinoides con renovación y el ácido hialurónico con hidratación, pero que lo contenga no significa, ni mucho menos, que vayan a transformar la piel, porque importan los porcentajes y la calidad del activo", detalla Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
El INCI no cuenta toda la historia
Ante el auge de la cosmética basada en activos, cada vez son más los consumidores que revisan el listado de ingredientes, conocido como INCI, para valorar la calidad de un producto. Sin embargo, las expertas recuerdan que interpretar esta información no es tan sencillo como parece.
"Hay ingredientes que necesitan dosis muy pequeñas para ser eficaces, especialmente algunos activos biotecnológicos, péptidos, factores de crecimiento o exosomas", señala Irene Serrano.

"Que aparezcan en posiciones bajas del INCI no significa automáticamente que sean dusting, a veces trabajan precisamente en concentraciones muy reducidas", tal y como determina Raquel González.
Por ello, la posición de un ingrediente en el listado no debería ser el único criterio de valoración: "Con algunos activos, una presencia discreta puede tener sentido, con otros, puede ser puro reclamo", explica Mireia Fernández.

"La diferencia está en si esa concentración responde a una lógica cosmética o a una estrategia para poner una palabra bonita en el envase", remata la directora dermocosmética de Perricone MD.
Más ingredientes no significa más eficacia
La estrategia opuesta también puede resultar engañosa, y es que algunas fórmulas presumen de incluir numerosos activos o concentraciones elevadas, aunque eso no implica necesariamente una mayor eficacia.
"Una fórmula puede reunir ingredientes muy atractivos sobre el papel y, sin embargo, no estar bien resuelta si no hay estabilidad, compatibilidad o una buena vehiculización", subraya la cosmetóloga y creadora de Byoode.

En la misma línea, Mireia Fernández recuerda que "no basta con meter activos conocidos en una fórmula, hay que saber si conviven bien entre ellos, si se potencian o si pueden perder eficacia al combinarse".
Transparencia y asesoramiento
Ante esta situación, las especialistas recomiendan priorizar las marcas que aportan información clara sobre sus fórmulas y desconfiar de los mensajes simplificados.
"Cuando en una fórmula hay muchos ingredientes y, además, tienen un precio muy económico, desconfía, la clave está en la transparencia", relata Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8.

La experta resalta la importancia de "que la marca explique qué tipo de retinoide usa, qué forma de vitamina C incluye, qué papel tiene el ácido hialurónico, para quién está pensado el producto, cómo debe usarse, qué puede hacer y qué no".
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