El ministerio de Sanidad ha acordado que la mascarilla sea de uso obligatorio en los lugares cerrados y también en la calle, siempre y cuando no sea posible respetar la distancia mínima de dos metros entre personas. Ante estas nuevas medidas, las mascarillas se han convertido en un imprescindible que nos protege de contagiarnos del coronavirus.

Cuando se habla de mascarillas, existen tres tipos principales: las quirúrgicas, las filtrantes y las higiénicas. Según el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (COFIB), las primeras son las que habitualmente se usan en los hospitales, y sirven para proteger más al resto de personas que a quienes la llevan puesta. Por lo tanto, una mascarilla quirúrgica es efectiva si la lleva un enfermo, pero no previene los contagios. Además, son de un solo uso y no se pueden reutilizar.

Si se habla de mascarillas filtrantes, también existen tres tipos: FFP1, FFP2 y FFP3. Este tipo de mascarillas cuentan con un filtro de micropartículas que protege a la persona “de fuera hacia dentro”, tal y como asegura COFIB. Su finalidad es proteger al usuario de agentes externos como patógenos, químicos, antibióticos, etc. Las diferentes variedades se catalogan en base a su rendimiento:

- FFP1: su eficacia de filtración mínima es del 78%.

- FFP2: su eficacia de filtración mínima es del 92%.

- FFP3: su eficacia de filtración mínima es del 98%.

Mascarilla tipo FFP3 | Dimitri Karastelev para Unsplash

Este tipo de mascarillas pueden tener una válvula para reducir la humedad dentro de la misma, y así proporcionar más comodidad al usuario. Si se conservan limpias y cuidadas, es posible reutilizarlas, según COFIB. En cualquier caso, es imprescindible manipular las mascarillas con cuidado y seguir unas normas de utilización para evitar los contagios.

En el último lugar están las mascarillas higiénicas. Estas son parecidas a las quirúrgicas pero tienen gomas, son las más baratas y permiten su reutilización. Sin embargo, ofrecen menor nivel de protección y sirven, sobre todo, para reducir el contagio si el usuario está infectado. Para su correcta desinfección, el ministerio de Sanidad recomienda lavarlas en la lavadora entre 60 y 90 grados con detergente normal o sumergirlas en una disolución de una parte de lejía entre 50 de agua durante 30 minutos. Te lo explicamos aquí paso a paso.

Mascarilla higiénica | Pixabay

¿Qué pasa con las mascarillas caseras?

Las mascarillas fabricadas artesanalmente con una camiseta o una tela actúan como las quirúrgicas o las higiénicas: evitan que contagiemos a los demás, pero no evitan que los usuarios se contagien. Sin embargo, sí es posible reutilizarlas si se desinfectan de la misma forma que las mascarillas higiénicas. Además, pueden dar a la persona que la lleva una falsa sensación de seguridad, por lo que es imprescindible seguir cumpliendo las medidas de higiene como lavarse las manos, respetar la distancia de seguridad y evitar tocarse la cara. Aquí tienes un tutorial para fabricar tus propias mascarillas de tela en casa.