Que ahí ha estado parada, pochándose, durante todo el invierno. Pero ahora toca sacarla de su encierro y utilizarla para los choricitos, la carne, los pescados, las verduras.. ¡viva la barbacoa!

Para hacerlo antes tendrás que revisar que está en perfecto estado de revista porque queremos pensar que no la guardaste sucia. Lo que queremos darte son unos consejos para limpiarla de la forma lo más fácil posible una vez hayas cocinados los alimentos (lo sabemos, te apetecerá seguir sentado en la mesa, pero lo mejor es limpiar cuanto antes y te olvidas).

- No procastines: los restos de comida que se quedan pegados a la barbacoa pueden acabar dañándola, así que cuanto más tardes en limpiarla, peor. Y además, más difícil será quitarlos.

- ¿Con qué limpiarla? Papel de periódico y aceite de oliva, fácil y sencillo. Primero frota las parrillas el papel de periódico. Después, pásales un agua (mejor si la pasas con un papel o con la mano que si lo haces con estropajo) hasta que se vayan todos los restos. Engrasa las parrillas con un poco de aceite de oliva y listo.

- Otra opción: el limón. Ya conocíamos su poder desinfectante pero es que además, es anti grasa. Y por si fuera poco, es económico y deja un olor rico rico. Lo mejor es limpiar con la parrilla caliente: basta pasarlo por las distintas zonas y verás qué bien queda.

Barbacoa | iStock

- La cebolla, otra posibilidad: no huele tan rica como el limón, pero también limpia y es uno de los trucos más efectivos para limpiar barbacoas. Se hace también en caliente y al igual que con el cítrico, se trata de pasar la cebolla por las parrillas.

- Más opciones: jabón neutro, agua caliente y a remojo.Deja las parrillas en remojo en agua caliente y después, frótalas con jabón neutro. Seca posteriormente con papel de cocina y estarán listas. Sigue el consejo del punto uno, y cuando estén limpias, ponles un poquito de aceite de oliva.

- Los maravillosos posos del café: que lo mismo te sirven para darle color al pelo, para las plantas y sí, también para la barbacoa. Tras usarla, pasa los posos de café por cada parrilla, frotando con papel de periódico. Así de sencillo.

Las barbacoas suelen venir con cepillo de limpieza de la parrilla, si no es el caso, te recomendamos uno de sorgo áspero o de fibras mixtas, nunca de metal, porque rayarías el revestimiento de la barbacoa. También viene muy bien utilizar solo una esponja mojada (como hemos dicho antes, no estropajo) en agua caliente y un poco de bicarbonato.