Los fumadores disfrutan de sus cigarros como los niños disfrutan de una piruleta. Además, existen los llamados "pitillos sagrados", los cuales consisten en esos momentos en los que por nada del mundo puedes saltarte ese cigarrillo. Como, por ejemplo, después de desayunar o comer, con un cafecito en la mano izquierda y un cigarro en la diestra. O, también, después de cenar y antes de dormir, según sea la preferencia o rutina del fumador. El problema suele ser que, al final, hay demasiados momentos perfectos para fumar, como al tomar una cerveza en una terraza, al salir del trabajo, otro antes de empezar la jornada laboral, a media mañana... Después de un día lleno de humo del tabaco al final la ropa huele como si fueras un cigarro andante.

Si tienes familiares o amigos que odian el olor al tabaco y cada vez que les saludas te ponen cara de asco y ya estás cansado, pero no volver a verles no entra entre tus opciones, entonces te proponemos unos sencillos trucos para que tu ropa, tu persona y tu casa no huelan a tabaco.

1. El olor en ti mismo

Mujer fumando | Pixabay

Empezando por el aliento, tienes tres opciones sencillas para todas las situaciones: lavarte los dientes, si tienes el cepillo, la pasta y un poco de agua a mano es de lo más efectivo. Si no, puedes comer algo o tener siempre un paquete de chicles, aunque este último sólo camuflará el olor en parte.

Tus manos son las que sujetan el cigarro, así que son de lo que más huele, por lo tanto lávate las manos cuando puedas para que dejen de oler en gran medida, aunque el olor no desaparecerá hasta pasado un tiempo.

Para la cara, lo más común es echarse colonia o desodorante, no obstante, en exceso suele ser algo sospechoso e igual de irritante. Así que nosotros te aconsejamos que te laves la cara con agua y jabón. Si, además, tienes barba, presta especial atención a esta y frota a conciencia.

También, tomar el aire o ir en el coche con las ventanas abiertas es un remedio natural para quitar el olor.

2. El olor en la ropa

El mal olor de la ropa | iStock

Uno de los trucos es colgar la ropa al aire libre para que se ventile, de esta manera se irá el humo al impregnarse de los olores naturales del entorno. Puedes colgarlo en un tendedero, en la barandilla de la terraza o en el respaldo de una silla a la intemperie.

También puedes usar hojas para la secadora que absorben los olores como el humo del tabaco, estas en vez de cubrirlo como lo haría una colonia, erradican el olor sustituyéndolo por un aroma natural y suave. Sólo tienes que coger una y frotarla por tu ropa.

Si no te convencen los anteriores consejos, siempre puedes usar el clásico truco del bicarbonato. Consiste en estirar la prenda sobre una superficie planta y junto a ella, sobre un recipiente, un poco de bicarbonato para que este quite el olor.

El vinagre en una bañera, también, te pude resultar de utilidad. Tres centímetros de agua caliente, 4 vasos de vinagre blanco, cuelga la ropa de una percha en la ducha y cierra la puerta. El vapor que se generará acabará con el olor.

Los siguientes dos trucos son igual de curiosos que efectivos: Añade por cada tres partes de agua una de vodka e introdúcelo en un pulverizador. Después rocíalo sobre la ropa y el olor será absorbido. El otro truco, consiste en meter la ropa en una bolsa e introducirlo en el congelador durante 45 minutos, si es invierno no es muy recomendable que lo hagas, pero en verano aparte de hacer desaparecer el olor te aportará el frescor que buscas en los días calurosos.

3. El olor en tu casa

Por supuesto, abrir bien las ventanas para que corra el aire suele ser la opción más común y, además, deja buenos resultados si dejas pasar un buen tiempo.

Si tienes alfombras, es recomendable aspirarlas puesto que estas absorben bastante el aire y el polvo. Si no dispones de una aspiradora, agitarlas también te puede ayudar aunque no lo hará en gran medida.

Encender velas aromáticas y quemar incienso es otra opción bastante recurrente. El incienso es muy efectivo ya que como tal ya huele a humo, por lo que hará pasar desapercibido el tabaco.

Vela aromática | Pixabay

También puedes usar el mejor amigo de los fumadores: un perfumador para cortinas, ropa, alfombras y todo tipo de telas. Al tener propiedades anti olor cubren efectivamente los demás olores.

Para prevenir el olor

Si tienes el pelo largo, procura recogerte el pelo antes de fumar para que no absorba tanto humo, después suéltalo y deja que le dé el aire.

No guardes cigarros a medias en los bolsillos, ya que estos desprenden más olor que el del humo y son más complicados quitarlos. Así que, si te fastidia mucho tener que deshacerte de ellos, lleva contigo un recipiente que se cierre herméticamente para evitar que su hedor se propague por tus ropas.

Fuma siempre cerca de una ventana en tu casa para que entre menos humo en la habitación y si dispones de un ventilador de escritorio, ponlo apuntando a la ventana y de esta manera disminuirás la cantidad de humo que se quede en la casa.

Sal a dar un paseo o hazlo en un lugar donde corra el aire para que no se impregne tanto el olor a tus ropas. Si hace viento, ponte de espaldas a él, de tal manera que el humo no volverá a ti.

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