Es innegable que limpiar es un deber que hay que hacer a menudo en casa. Sin embargo, no todas las superficies, objetos o incluso habitaciones se limpian con la misma asiduidad. Por ejemplo, un plato lo lavas cada vez que comes sobre él, pero es normal que no friegues el suelo de tu habitación todos los días o que no cambies de sábana cada día.

Si quieres dedicar un día específico a la limpieza de tu casa, tendrás que organizarte. Procura adecentar cada habitación por separado, para que no se te quede ningún rincón por barrer y fregar. Además, no te olvides de limpiar el polvo, porque se acumula en cualquier lugar: desde dentro de los armarios hasta el teclado del ordenador.

Por otra parte, también puedes utilizar los días de limpieza para sacar brillo a esas partes de la casa de las que no te acuerdas normalmente, como el fondo de los armarios, los cojines y peluches o el colchón. Otras zonas de las que puedes quitar el polvo son las lámparas, las esquinas del techo y las estanterías de los libros.

A pesar de que abres las ventanas todos los días para dejar entrar aire fresco a tu hogar, es posible que se te haya olvidado limpiar los cristales en un tiempo. Así que puedes aprovechar para darles el repaso que necesitan y dejarlas brillantes. Los marcos, el pomo, los carriles y, por supuesto, los cristales. Estos se ensucian tanto por fuera como por dentro, bien sea porque los tocamos, porque llueva o nieve.

Al limpiar las ventanas, a veces se quedan marcas al limpiarlos o pelusas, ya sea por el producto que hayas utilizado o el paño con el que has retirado el limpiador. Sin embargo, lo cierto es que hay un método para limpiar tus cristales que no dejará marcas ni pelusas y hará que estén impolutos. En el tutorial en vídeo de arriba te explicamos cómo limpiar los cristales con un par de medias que ya no uses. El resultado es magnífico.

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