Hoy, ligar por WhatsApp es una de las opciones y estrategias más utilizadas para intentar conquistar a aquella persona que nos gusta. En un principio parece un juego sencillo después de conseguir su teléfono, que seguro, no ha sido tan sencillo, pero el arte de ligar es más que un mensaje picante, es un arte en sí y no todo vale o funciona.

Aunque si que es verdad que estar detrás de una pantalla nos sube el nivel de empoderamiento y nos baja el nivel de nervios y estrés, y eso nos permite adoptar un rol o demostrar una confianza que en persona seríamos incapaces de mostrar. Bien porque la otra persona no nos ve cuando estamos escribiendo, bien porque podemos pensar el mensaje o bien porque podemos darle a borrar. Y es por estas tres razones por las que las personas más tímidas o con mucho sentido de la vergüenza optan por ligar a través de una pantalla.

Pero, ¿cómo ligamos por WhatsApp? La mayoría empieza tirando por aquellos recursos que ya ha probado y sabe que le funcionan para mantener la conversación viva. Pero nadie está exento/a de convertir la conversación que está manteniendo en la lista de pudieron ser y no se me ocurrió qué decir, o puede ser pero no sé o no se me ocurre qué decir o cómo diablos rescato ese “ok” o ese “jajaja” que cortó la conversación.

También lo/as hay que recurren al amigo/a para que les ayude en esa ardua misión de no convertirse en un muermazo y conseguir quedar o al menos, pasar un buen rato con la persona que está al otro lado de la pantalla. Si eres de eso/as y si tus amigos no están a mano para aquellos consejitos de dile esto o no le digas lo otro, y con intención de darte recursos para no quedarte en blanco y saber más o menos qué decir o qué hacer para seducirle, aquí te dejamos algunos juegos a los que puedes recurrir:

1. Un día vs. Toda una vida: Este es un juego sencillo que puede dar mucha chispa a la conversación, con el que puedes descubrir más de la otra persona o tantear alguna cosa que no te atreves a preguntar de otro modo. Se trata de ponerle una opción entre vivir una experiencia un día o convivir con algo toda la vida, la cual tiene que elegir en menos de 30 segundos. El juego se puede convertir y derivar en lo que queráis, siempre puede quedarse en una conversación divertida o convertirse en una conversación de lo más excitante. Por ejemplo: Elije, un día chupando un pie o toda una vida que alguien te lo chupe a ti.

2. Nuestra historia: Bueno, bueno… aquí puede salir mucha salsa. Se trata de que le propongas escribir cómo sería vuestra historia, si es que la hubiera o desde la idea de que exista algún día. La primera persona escribe una frase, no muy larga y el/la otro/a tiene que seguirla con una suya, y así sucesivamente. Cuanto más ingenioso/as seáis cuando os toque más información obtendréis. Si quieres llevar la conversación hacia un lado u otro depende de tus habilidades. Pero no dejes de primar que esto es un juego y lo tienes que llevar desde el humor, si sabe que le estás tanteando o la conversación se vuelve un muermazo deja de jugar. Por ejemplo: Un día Mike y Verónica se quedan solos en casa. Hace mucho calor y no tienen ventilador. El decide abrir el frigorífico y le invita a ella a sentarse frente a él. (…)

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3. Conversación de emojis: Si te quedas atascado/a en la conversación proponle hablar solo con emojis. No tiene que porque ser una petición o proposición directa, puedes simplemente empezar a contestar tú solo con emojis y empujar/invitar a que la otra persona se anime a hacerlo. Aquí vuelve a contar tu imaginación y tu ingenio. Cuanto más divertido/a seas mejor, la idea pasarlo bien, no aburrir otra persona o que te bloquee por mandarle una berenjena y un donut o un dedo y un donut. ¡Cúrratelo!

4. Verdad o reto: Clásico entre los clásicos, pero efectivo. Aunque, ¿habéis jugado a este juego por WhatsApp? Simplemente hay que cambiar una regla, si eliges reto tienes que mandar una foto o un vídeo de la evidencia, si no ¿qué gracia tiene? Y recuerda que el objetivo es principalmente conocer a la otra persona, que estáis hablando y divirtiéndoos, no estás en una misión de objetivo: que me enseñe la teta o los abdominales… Por ejemplo: ¿Qué es lo que más te gusta de mí? Te reto a bailar con un limón en la cabeza.

5. ¿Qué pasaría sí…?: El último como truco para tantear una posible reacción es ideal. Se trata de que plantees una realidad factible y le preguntes qué haría él/ella en esa situación. Cuantos más detalles le pidas mejor. No hay respuestas correctas o incorrectas, eso que quede claro, pero sí posibilidades de que en un futuro decidas hacer algo o no. Por ejemplo: Qué harías tú si alguien aparece en tu casa con una pizza familiar en la mano y vestido/a solamente con una gabardina.