No hay artículo sobre sexualidad, placer o deseo que no tenga al clítoris como uno de sus principales protagonistas y es que con esa capacidad de proporcionarnos placer sexual, ¿cómo no iba a ser uno de los imprescindibles? Con sus 8000 terminaciones nerviosas, ahí es nada, se ha ocupado de satisfacer a las mujeres desde tiempos inmemoriables, aunque no nos han dejado disfrutar de él completamente hasta hace bien poco. Le llamamos el botón de oro, el click del placer, lo relacionamos con esa petite morte que nos recorre el cuerpo cuando estimulándolo conseguimos alcanzar el clímax. Es innegable que gracias a su especial característica es la vía más rápida y segura de obtener placer. Tocarlo (bien) es todo un arte, pero ¿es también el clítoris una forma de reivindicar el placer sexual de las mujeres?.

Fue Mateo Renaldo Colón, un anatomista del Renacimiento, quien descubrió el clítoris diseccionando cuerpos de mujeres prostitutas entorno a 1552. Él lo llamó Amor Veneris, aunque también se dice que se quiso llamar órgano de Falopio porque su colega de profesión Gabriele Falloppio, sí el de las trompas de Falopio, quiso quedarse con el descubrimiento. Pero antes de todo eso Ruzo de Efeso, en el Siglo II, ya lo había propuesto al mundo con el nombre de Kleitoris (traducido como acariciarse el clítoris para darse placer). A pesar de las discrepancias con sus coetáneos y los intentos de atribuirse el mérito del descubrimiento por parte de éstos, si algo se llevó de ventaja Colón es que en sus primeras investigaciones ya se dio cuenta de que este órgano femenino crecía y se erectaba a causa del flujo sanguíneo asemejándolo al pene. Por fortuna hay una mujer en la historia del clítoris. En los años 90 la doctora Helen O´Connell, uróloga del Royal Melbourne Hospital, utilizó un ultrasonido de alta resolución para estudiarlo, publicando así sus descubrimientos médicos en 1998 y dando a conocer al mundo el verdadero tamaño del clítoris por primera vez.

El clítoris como órgano supremo del placer

Desde entonces el clítoris ha tenido una gran importancia en la sexualidad femenina, pero no ha sido hasta hace unos pocos años que vivimos rodeadas de ello y hablamos de nuestro placer clitorial hasta en la mesa. Marta Guijarro, psicóloga y sexóloga, discrepa afirmando que “Todavía no podemos afirmar que el clítoris lo ocupe todo” y opina que “Seguimos teniendo una visión falocéntrica de la sexualidad”. “Aún muchas mujeres no conocen toda la estructura interna del clítoris y su potencial de placer. Conocer nuestros genitales y darles la importancia que merecen es, sin duda, una respuesta social y política a la represión vivida y sufrida por todas las mujeres a lo largo de la historia” añade. Judith Viudes, también psicóloga y sexóloga, por su parte cree que “Reivindicar el placer femenino y el disfrute ha sido la propia revolución ya que el clítoris ni siquiera aparece en los libros de biología”.

Entender cómo funciona nuestro cuerpo a la hora de darnos placer y que ahora el clítoris haya puesto el foco en ese aspecto parece una forma más de ejercer el feminismo. “Para mí, todo aquello que conlleve autoexplorarnos y autoconocernos, romper tabúes y falsas creencias, eliminar estigmas, culpa y prejuicios, es feminista” afirma Viudes. Sin embargo, aclara que el clítoris “No tiene porque ser el centro. Tenemos un enorme mapa erógeno que descubrir y conocer, el placer puede estar en cualquier rincón sin olvidarnos del cerebro”. Y es que desde que este órgano se ha convertido en casi influencer de nuestra sexualidad, parece que no tenemos otra manera de disfrutar eróticamente. Guijarro cree que “Desde luego te empodera y nos sitúa como agentes deseantes”.

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La historia se ha encargado de ocultar todos los beneficios que el clítoris tiene para la sexualidad femenina y hemos llegado a creer que era un simple accesorio más. “El deseo de las mujeres no importa” así lo resume Guijarro, que se sigue preguntando por qué en las clases de ciencias cuando se habla de reproducción y genitales no se le nombra al mostrar vulvas y vaginas. Si hablamos del eterno debate de si hay diferentes tipos de orgasmos o no, Viudes recuerda que “El cerebro es el mayor órgano sexual que existe y de él proviene el orgasmo. Lo que sí hay son diferentes formas de alcanzarlo”.”Debemos tener en cuenta que los orgasmos pueden sentirse de forma distinta en cada una de nosotras y que la curiosidad sexual es imprescindible” matiza Guijarro.

El clítoris y sus peculiaridades

Este órgano tiene aproximadamente 8.000 terminaciones nerviosas y sus ramificaciones recorren todo el suelo pélvico y parte de nuestros muslos llegando hasta casi el ano. ¡Como para no otorgarle el título del más placentero!. Además, el tejido esponjoso y cuerpo cavernoso que hay dentro de la vulva se inyecta de sangre que lleva oxígeno y hace que consigamos esa electricidad y reacción orgásmica. Como hemos dicho, y Viudes afirmaba, es el cerebro quien interpreta el orgasmo, pero el clítoris manda la señal. ¿Cómo puedes comprobarlo? Pon la mano y siente cómo palpita después de haber pasado por ese momento de placer.

Sabemos que el clítoris se erecta, pero no es algo que suceda de inmediato sino que necesitamos un tiempo. Depende de la excitación que tengamos, hay que tener en cuenta que una cosa es el deseo que tenemos a nivel mental y otra la excitación que se traducirá en humedad vaginal. En un tiempo, que variará en cada mujer, pero que podemos aproximar a 30 min, el glande de nuestros clítoris se empezarán a elevar. Es decir, que podemos estar deseantes pero no completamente húmedas y esa lubricación es muy importante para tener relaciones satisfactorias.

Seguro que cuando hablamos del crecimiento del clítoris has pensado en sus similitudes con el pene y es que en origen parten de la misma estructura anatómica y a medida que el embrión se desarrolla va tomando una forma u otra. Por eso, consta exactamente de las mismas partes. Su forma podemos decir que se asemeja a una Y invertida y su longitud puede alcanzar los 13 centímetros. Sí, lo que ves en tu vulva es sólo el principio.

Si cuando hablamos de penes decimos que hay varios tipos, en este caso las diferencias crecen aún más y podemos ver clítoris de muy diversas formas y tamaños. Otro de los datos de los que no nos suelen hablar es que cambia a lo largo de la vida gracias a los diferentes niveles de testosterona. Esto no afecta en nada negativo al placer. Pero es que no sólo tiene un objetivo placentero, sino que puede ayudar a la reproducción gracias a que ayuda al “Flujo sanguíneo vaginal, produce un aumento en la lubricación y también en el oxígeno y la temperatura vaginal.

Además, produce un cambio en la posición del cuello uterino” explica Viudes. En este aspecto se generan discrepancias y las sexólogas se plantean si, de nuevo, bajo la presión reproductora, no se está invisibilizando el placer femenino. Lo que una cosa nos queda clara es que debemos defender el placer por el placer y nunca dejar de auto descubrirnos.