Los juegos previos son como un aperitivo al plato principal. El acompañamiento de la carne, incluso el vino para armonizarla. Y es que claro, ese chuletón de vaca rubia gallega así solo, a palo seco, pues no es lo mismo que con unas buenas patatas fritas y una copa de rioja. Con un trozo de pan calentito, una ensalada fresca o un poco de jamón. Te ha entrado hambre, ¿verdad? Pues ese es el objetivo de los preliminares: prepararte para devorar.

El sexo funciona igual que la comida. Los aperitivos no quitan el hambre, dan más, al igual que los juegos previos mejoran el sexo. A veces, incluso, pueden superarlo. Así que, cuando la cosa se ponga caliente con tu pareja, no pases directamente a la penetración. Hay otras paradas que debes hacer antes, 15 lugares que estimular durante los preliminares para que la llegada a meta sea apoteósica.

El interior de los brazos

Sí, justo esa zona interior de bíceps y tríceps en la que tienes tantas cosquillas. La risa es una garantía de éxito en el sexo, y este es sin duda uno de los puntos calientes de tu cuerpo cuando estás ‘de humor’. No solo es súper sensible, sino también extremadamente erótica y un punto de placer fácil de estimular. Realiza ligeros movimientos circulares con la lengua y disfruta sintiendo cómo la piel se hace más fina cuando te acercas al codo interno. Recréate en ese área para volver loca a tu pareja.

Alrededor de los ojos

La zona alrededor de los ojos puede ser igual de sensual que las partes erógenas más conocidas. Utiliza los pulgares para acariciar suavemente la frente y da besos suaves en sobre los párpados. Hay mucha intimidad en este acercamiento, que aumenta con un contacto visual profundo y unas caricias suaves como estas.

La clavícula

La clavícula y las ranuras que hay bajo ella pueden ser muy sensibles al tacto. Deja que tu pareja use la imaginación para estimularla de maneras que no sabías que existían. Pídele que pase el dorso de los dedos sobre el hueso y use la lengua a lo largo de la parte inferior de este.

Los dedos del pie

Antes de recibir una patada sin previo aviso, consulta con tu pareja para asegurarte de que le gusta que le toquen los pies. Es una de esas partes del cuerpo cuya estimulación algunos aman y otros odian a muerte. Una vez obtengas el visto bueno, lamerlos o chuparlos puede ser extremadamente erótico porque los dedos de los pies son muy sensibles.

Los lóbulos de las orejas

Las orejas son extremadamente sensibles para muchas personas. Mordisquear los lóbulos, lamer detrás de las orejas y soplar suavemente o decir cosas sexys en el oído de alguien puede dar lugar a una enorme excitación.

Pareja | iStock

El cuero cabelludo

El cuero cabelludo tiene un montón de terminaciones nerviosas y por eso está en esta lista de puntos sensibles. Después de todo, ¿a quién no le gusta un buen masaje en la cabeza? Prueba a pasar las manos por su cabello o agarrarlo ligeramente por la nuca.

La nuca y los hombros

Continuar bajando desde el cuero cabelludo hasta la nuca nos lleva a la parte posterior del cuello y los hombros. Las caricias en esta zona puede resultar extremadamente sensibles. Cuando estéis preparados, unos mordiscos ligeros ayudarán a aumentar la excitación.

Las manos

Las manos también son una parte muy importante del cuerpo y merece la pena darles protagonismo durante los juegos previos. ¿Sabías que nuestras manos tienen la misma cantidad de terminaciones nerviosas que nuestros genitales? Pues ahora ya lo sabes. Cierra los ojos de tu compañero, coge sus manos y guíalas lentamente para que te acaricien la cara con las yemas de los dedos, bajen hacia el cuello, los hombros, los senos… y hasta aquí podemos escribir.

El hueso púbico

El principio de un masaje tántrico verdaderamente excitante consiste en estimular las áreas circundantes del cuerpo de tu pareja antes de ir directamente a los genitales y llegar al orgasmo. Dicen los maestros de este arte ancestral que masajear suavemente el hueso púbico puede desbloquear mucho potencial erótico. Si estáis listos para ir un poco más allá antes de la penetración, prueba a estimular de la zona del perineo, el área entre el pene y el ano, con un par de dedos.

Alrededor de los labios

El nervio bucal que rodea los bordes de la boca tiene un potencial sexual aún sin explotar. Este área es extremadamente sensible al tacto, pero a menudo se pasa por alto ya que la mayoría de las personas se centran en la parte regordeta de los labios a la hora de besar. Si tratas de trazar ligeramente el contorno de los labios con la punta del dedo o con la lengua (como si te estuvieras usando un delineador), experimentarás una sensación de hormigueo, casi de cosquilleo, tremendamente excitante.

Los pezones

Hay que poner en valor el juego con los pezones. Esto es especialmente importante para los hombres, porque sus pezones son un territorio desconocido, una zona erógena con la que no han experimentado. Y ya va siendo hora. Durante los próximos preliminares, juega con tu lengua, muérdelos, acarícialos, pellízcalos, lo que sea para que sus pezones se activen… y le activen.

Ese huequecito donde el cuello se une con el pecho

Todo el área entre la línea de la mandíbula y los hombros es una zona erógena, pero hay un destino en particular que provocará más piel de gallina que cualquier otra parte. Es esa pequeña hendidura donde el cuello se conecta con la clavícula. Allí la piel es más delgada y no hay tanto tejido graso debajo, por lo que las sensaciones son más fuertes.

Ambos lados del torso

Serpentear desde la parte inferior de la caja torácica hasta las caderas es dibujar la línea de un poderoso nervio que, cuando se estimula, se conecta directamente con el clítoris y el pene de tu pareja. Cuando tocas esta zona, reflexivamente hace que los músculos del suelo pélvico se contraigan tanto en hombres como en mujeres, lo que aumenta la excitación. Ya sabes lo que tienes que hacer…

Ese montículo de la parte baja de la espalda

La perilla en la base de la columna vertebral está repleta de nervios y, por lo tanto, es otro potencial de excitación para estimular. Para aprovecharlo al máximo, nada como un masaje. Empieza por los omóplatos y ve bajando poco a poco en un movimiento de amasar. En la parte inferior de la espalda, cambia a un toque más suave y gira suavemente los dedos sobre la base. Este lugar es tan receptivo que la caricia más ligera enviará escalofríos a todo el cuerpo.

El interior de los muslos

Una de las terminaciones nerviosas más explosivas del cuerpo se encuentra en la parte superior del muslo interno. Se llama nervio ilioinguinal, y es increíblemente sensible al tacto. Tanto, que te proponemos guardarte este as en la manga para el final. Comienza lamiéndote el dedo (la humedad aumenta la estimulación) y lentamente dibuja una línea desde la mitad del muslo interno hacia la parte superior. Luego, sigue el camino que acabas de trazar con tu lengua, deteniéndote finalmente, si quieres, más arriba.