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Tras la cuarentena: bebé, psicólogo o divorcio (o los tres)

¿Alguien se ha planteado las consecuencias que el coronavirus y esta etapa de confinamiento van a traer a las relaciones? Quizás cuando se pase todo esto nos encontremos con situaciones de todo tipo…

Pareja enfadada

iStock Pareja enfadada

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La declaración del coronavirus como pandemia por la Organización Mundial de la Salud ha obligado a muchas personas a convivir con sus parejas durante un periodo largo de tiempo. Pero ¿alguien se ha preguntado cuáles pueden ser las consecuencias a nivel relacional?

Tenemos que ser conscientes que hay parejas que no estaban acostumbradas a pasar tanto tiempo juntos, parejas que necesitaban pasar más tiempo juntos, algunas que les está sirviendo para reconectar y volver a enamorarse, otras que seguramente tendrán que pasar por el psicólogo (en solitario y en pareja), otras que llevaban una relación tóxica y van a tener que convivir y gestionar esto, incluso hay personas que se están viendo obligadas a convivir con sus agresores.

Sea como fuere esta situación va a ser un antes y un después para muchas parejas y vamos a tener que estar preparado/as para ello. Hay quien habla desde la parte más positiva de esta situación, y está claro que es necesario ver la parte positiva de lo que nos está pasando (o las consecuencias mentales podrían ser catastróficas); muchos recomiendan libros, películas, pasatiempos, juegos… cosas que nos mantengan ocupado/as. Entre ellas, follar.

Y es esto precisamente lo primero que nos puede afectar tras la cuarentena: un baby boom. Ya hemos pasado por esto. Tras la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1946 y 1965, varios países anglosajones (Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda) pasaron por un inusual repunte en las tasas de natalidad: setenta y seis millones de niños más.

Ayuda psicológica | iStock

Pasar mucho tiempo juntos a nivel erótico puede ser divertido y muy satisfactorio, pero habría que mirar cuál podría ser este impacto en la sociedad. Aunque también puede pasar todo lo contrario, que ninguno se quiera tocar por si el otro está contagiado, por miedo a lo que pueda pasar.

La segunda cosa que deberíamos tener en cuenta es nuestra salud mental. Estar expuestos de manera constante a mensajes en los que nos dicen que somos posibles víctimas mortales de un virus provoca estrés. Los medios de comunicación no hablan de otra cosa y cada persona es un mundo. Hay quien puede llevar esto de manera muy positiva, y otros que son víctimas de la ansiedad, pues cada persona puede reaccionar de manera diferente ante la incertidumbre.

Esto llevado a una relación puede significar que muchas parejas que no tengan recursos, habilidad o herramientas para enfrentarse a estas crisis (y más si son dos personas muy diferentes a nivel mental) no lleguen a conectar en cómo proceder para saber qué hacer o cómo hacerlo.

No hay nada más contagioso que el miedo, y si uno de los dos trabaja en algún servicio con el que sí pueda salir a la calle (alimentación, farmacia…) puede generar discusiones, mal entendidos o rechazos a la hora de estar con el otro, o con los demás en general. Es muy probable que muchos necesiten pasar por un especialista para desintoxicarse de esta sensación que están viviendo.

Y por último lo inevitable y que seguro a muchos les va a pasar tras esta cuarentena: el divorcio. ¿Cuántos millones de divorcios habrá tras esta pandemia? ¿Cuántas parejas habrán descubierto que su relación era tóxica al convivir 24 horas con sus compañeros? ¿Cuántas personas tendrán el coraje de abandonar a sus agresores? Seguro que el pico del servicio de divorcios va a verse beneficiado tras el coronavirus.

Y ahora es cuando realmente reflexionamos sobre todo esto y nos preguntamos: ¿Y si esto se alarga lo suficiente como para acabar sufriendo las tres cosas: bebé, psicólogo y divorcio?

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