Parece ser que ya nos hemos hartado de la fiebre por lo colorido y ‘glitter’ (brillante, en nuestro idioma) que ha arrasado entre los perfiles sociales de los 'millenials' y 'foodies' del mundo. Tras la invasión de colores chillones que han supuesto las tostadas 'mermaid', los helados con purpurina y los batidos unicornio, ahora volvemos a lo básico. Lo que nos mola es el espíritu minimalista, la simplicidad de un solo color y, en este caso, del negro. Es hora del 'Back to black', como dirían algunos expertos en tendencias. Y ahora este tono también ha tomado las heladerías y las redes sociales, en la que se puede descubrir este particular ejemplar láctico en distintas variantes y en numerosos países del mundo.

¿Cuál es la particularidad de este helado negro más allá de su color? Al parecer, es saludable, ya que en la base de su receta cuenta con carbón activo, un alimento beneficioso ya que tiene propiedades purificantes que contribuyen a eliminar las toxinas de nuestro cuerpo y a incrementar nuestras defensas. En definitiva, estamos ante esa maravilla que llevamos años deseando: un helado ‘detox’. Wow!

helado_negro | Cocinatis

Desde hace unos meses esta moda ha calado no solo en la heladería neoyorquina Morgenstern, que la lanzó el año pasado, sino que numerosos establecimientos han sacado su versión del invento. Y es que es fácil ver la oportunidad de negocio en esta crema fresquita, oscura, tan fotogénica en distintos escenarios y, por tanto, tan viralizable. Es el caso, entre muchas otras, de la heladería Delacrem en Barcelona. “Nuestro helado negro está elaborado con sésamo ahumado y un porcentaje de carbón activo. Tiene éxito porque es novedoso, sorprende a la vista y una vez se prueba tiene un sabor tan particular y rico que la gente repite”, explica Máximo, propietario del establecimiento. Little Damage en Los Ángeles, donde el culto al cuerpo y la salud se lleva al extremo y por lo tanto este sabor lo peta, también da fe del éxito de esta recién creada receta (que han llamado Almond Charcoal) y aseguran, en clave marketiniana, “que es demasiado bueno para ser malo”. Y si aún así echas en falta algo de brillo y color en tu helado, suéltate con los 'toppings'.