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El problema está en la saliva, claro está

Estas son las enfermedades que puedes coger por compartir bebida en veranito

Compartir la botella o comer del mismo plato es algo que solemos hacer en verano, la época del año en la que relajamos nuestras costumbres. Y, ojito, porque puede pasarte esto.

Resfriado común

Agencias / Archivo Resfriado común

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Asúmelo: son las fiestas de tu pueblo y es casi seguro que vas a compartir cerveza en un vaso de cachi o que, en un momento de comunión con tus amigos, vas a comer del mismo plato o incluso a compartir cubierto. La saliva rula de cuerpo a cuerpo sin control y, de repente, y sin saber cómo, acabas pillando alguna enfermedad que no te esperabas. Te explicamos cuáles son las más habituales.

Resfriado | William Brawley en Flickr CC

Infección de garganta. Es un hecho: ayer te viniste arriba bebiendo a morro de una botella de vino con tus amigas y hoy te has levantado con un dolor de garganta tremendo y la sensación de tenerla como la lija. Es de las infecciones más comunes que puedes pillar y, ojito, porque puede ser peor si alcanza la categoría de faringitis por la entrada en juego del estreptococo.

Resfriado. No sabe por qué, pero hace 30 grados, un sol de justicia y tú estás moqueando como si estuvieras en enero. Pañuelo en mano, recuerdas que el día anterior le pediste a un colega su tenedor para comer paella porque el tuyo se te había caído. Paciencia, porque aparte unos cuantos estornudos y un poco de tos, este catarro se te irá en tres días. Esperemos que te queden vacaciones...

Paperas. Subimos de nivel para hablar de una de las afecciones que se transmiten por la saliva y que, aunque poco preocupantes en niños, en adultos pueden tener complicaciones más severas. Esta inflamación de las glándulas salivales provoca dolor al tragar y puede extenderse a otras zonas del cuerpo como los testículos (¡glups!). También puede derivar en pancreatitis y otras dolencias.

Labio con herpes simple. / Fotolia |

Mononucleosis. También llamada "enfermedad del beso". Su nombre lo dice todo y habla a las claras de la que se te viene encima cuando, después de beber del mismo vaso, te despiertas con somnolencia, fiebre, malestar general, inapetencia, rigidez, dolores musculares, erupción cutánea, dolor de garganta o inflamación de ganglios en cuello o axilo. Se lo tienes que agradecer al virus de Epstein-Barr. Que no al de "Este bar". Chiste horrible. Seguimos.

Herpes. Nunca pensaste que por beber a morro del vaso gigante de sangría con tus amigos te ibas a levantar al día siguiente con una protuberancia poco atractiva en el labio. Menudo desastre, ¿no? Tienes un herpes que, ojo, puede extenderse a otras partes del cuerpo y que se caracteriza por una sensación de comezón y pica-pica que no mola nada. Ánimo, que no se te nota nada.

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