La artista afincada en Nueva York asegura que su trabajo está absolutamente ligado a la ciudad en que reside, desde sus trabajos más angustiosos, que reflejan la agonía y soledad de los primeros años en la Gran Manzana, hasta creaciones como la que nos ocupa, mucho más naïf y sexual que las anteriores. "Yo no quiero ser una dibujante", asegura la artista, "quiero ser una artista"