La ciudad brasileña de Belém se prepara para celebrar por todo lo alto su compromiso con la gastronomía creativa, que le ha valido el reconocimiento de Ciudad Creativa de la Gastronomía por parte de la UNESCO. ¿Qué significa esto? Que este organismo reconoce el compromiso de la popular ciudad brasileña con la creatividad como motor de desarrollo urbano sostenible, en este caso en el ámbito de la gastronomía, a través de la puesta en valor de acciones que favorecen la inclusión social y la revitalización cultural.

belem | Cocinatis

Para mostrar al mundo la apuesta por la gastronomía como motor social de la hermosa ciudad brasileña, que en otro tiempo fue la capital de la Amazonia, está a punto de abrir sus puertas Brasil Sabor PA 2017, que se celebra del 17 de mayo al 18 de junio. Estamos ante el evento gastronómico, se dice pronto, más importante de América Latina, con una agenda repleta de propuestas culinarias, actividades culturales y de ocio, conferencias, talleres y una feria gastronómica imponente destinada a impulsar el producto local y la economía sostenible.

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Así pues, durante un mes los visitantes podrán conocer de primera mano cómo funciona una Ciudad Creativa de la Gastronomía, que es, al fin, una suma de diversos factores. Por un lado, promueve el aprovechamiento al máximo de los ingredientes autóctonos y del producto local, al tiempo que trabaja para eliminar intermediarios en la cadena productiva, poniendo en contacto al pequeño productor directamente con el distribuidor. Asimismo, Belém, igual que el resto de ciudades que han recibido esta distinción por parte de la UNESCO, apuesta por divulgar las recetas tradicionales, recogiendo así su legado gastronómico, y apostar también por reinterpretarlas mediante técnicas contemporáneas, siempre de forma sostenible y respetuosa con el entorno.

Belém es, además, una ciudad pionera en slow food, que apuesta firmemente por mostrar al mundo una cocina de proximidad, voluptuosa, variada y riquísima, capaz de liderar un proceso de transformación social que va, por suerte, viento en popa. Y es que además de ser un destino turístico por excelencia en Brasil, ya que constituye la puerta de acceso al Amazonas, Belém es muchas más cosas: es la capital del turismo ecológico, con 1,5 millones de habitantes, con unos parajes de cuento y un bonito centro histórico, con una clara influencia de la arquitectura portuguesa y una potente vida social y cultural.