No colabores más con que sea un inútil

No colabores más con que sea un inútil

Consejos para dejar de ser la madre de tu pareja

Sí, tú, que le haces la maleta cada vez que se va con los amigos y le dejas la comida lista para que no pierda tiempo. No es que es pase nada, cada uno pone las reglas en su casa que quiere. Pero… ¿y si dejas que cada uno gestione su espacio?

Mujer cocinando
Mujer cocinando | iStock
Laura Martín (@Laura_Publisher) | Madrid
| 15/01/2019

A muchas mujeres les ocurre. Les gusta organizar y disfrutan haciéndolo, y en esa parcela de orden y control… de vez en cuando se escapa el trato como una madre a su pareja. No es autoritarismo, es sencillamente… ‘que ellas lo hacen mejor, más rápido, más efectivo, y queda por supuesto perfecto’. Está bien, pero para tus hijos.

Te sonarán estas frases, porque las utilizaba tu madre contigo cuando te estaba enseñando a planchar, a coser, a poner una lavadora, a pasar la aspiradora o saber cómo se ordena una nevera. Porque todas hemos aprendido así. Y tu pareja también, sólo que de repente cuando han salido de la casa de su madre y tienen pareja… han descubierto que, en muchos factores, ha aparecido una madre donde pensaban que tenían una pareja. Y no pasa nada, pero también hay que controlarse.

¿No nos crees? Mira estos ejemplos

Haces la maleta: estás tan acostumbrada a organizar que una cosa más da lo mismo, no te importa. Y sueles pensar que, total, la haces mejor; más rápido, doblas mejor las camisas, tienes trucos para que no se arrugue la ropa, ¡le das hasta las cremas! Puede que todo sea verdad, pero tu pareja no va a aprender nunca. Y no es que aprenda, es que debes dejar también un poco de espacio.

Dejas la comida hecha aun cuando ni siquiera vas a estar tú: incluso puede que ni vivas con tu pareja, pero tu pensamiento es… ‘total, así cuando venga de trabajar, en 5 minutos come, que si no, no lo hace’. Ahí está el error. Va a comer, eso seguro, se gastará más o menos dinero, pero si nunca aprende a hacer la compra y cocinar… mal asunto, no sólo para ti, sino para tus planes de futuro.

Le llevas la comida en tupper al trabajo: es que tiene poco tiempo, es que no le da la vida, es que para media hora que tiene para comer pues se la llevo en un momento y así no come un sándwich de máquina… Pregúntate que hacía antes de conocerte a ti, porque nadie pasa hambre. Y éste ejercicio sencillo lo haces a tu amigo, amante, pareja, novio, marido… ¿Cuánto tiempo has tardado tú en freír un filete y añadir dos tomates partidos? Exacto. ¿Tu pareja está impedida, escayolada? Sólo es vaga, y encima tiene mucho morro. No le estás haciendo un favor, estás colaborando a que siga siendo un inútil.

Limpieza | iStock

Limpias aunque no sea tu casa: total, para un ratito que vengo… Incluso puede que le hayas comprado hasta sartenes, hagas la compra, añadas fruta y verdura porque nunca hay en su nevera… Primero, pregúntale si va a comer esa fruta y verdura, porque si no hay, es que igual no le gusta, no es que no tenga tiempo. Segundo, ¿tu pareja limpiaría en tu casa si tú no estás? No, eso sólo lo hace tu madre. ¿Te haría la compra? No, los tuppers de cocido y paella te los da tu madre, no tu pareja y menos si no vive contigo.

Si el orden es tuyo, y disfrutas, luego no te quejes cuando aparezca la pregunta (antes o después) ¿dónde están… los pijamas de los niños? Niños que igual tienen desde 1 mes, 1 año ó 3… aunque le hayas explicado cómo has ordenado el nuevo armario de tus hijos, aunque se lo hayas enseñado… te preguntará una y mil veces dónde están los pijamas… aunque siempre hayan estado ahí. ¿Por qué? Vuelve a empezar el texto.

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