Somos agua mayoritariamente. Sí, nuestro cuerpo está formado en una alta proporción por agua. ¿Y el de los bebés? Pues aún en más proporción. Es por eso que, a lo largo del día, necesitamos reponer ese agua bebiéndola. Ya sabes que el verano es una época especialmente sensible en la que necesitamos beber más agua. Calor, en ocasiones extremo, con riesgo de golpe de calor o insolación (enlazar a la entrada anterior) o gastroenteritis (enlazar también a la entrada anterior), con vómitos y diarrea, que nos pueden llevar a aumentar nuestras necesidades.

Pero, ¿qué pasa con los bebés? ¿Les ofrecemos agua desde el nacimiento si nacen en verano?

Por debajo de los 6 meses, la alimentación ideal para los bebés es la lactancia materna. ¿Por qué es la ideal? Porque aporta al bebé todo lo que puede necesitar y todo incluye el agua. ¿Moraleja? Si estás lactando a tu bebé, que no te hagan sentir insegura: no, tu bebé no necesita tomar agua. Si tiene sed, pedirá pecho más frecuentemente. Los bebés alimentados con lactancia materna, cuanto menos en contacto estén con tetinas y biberones mejor.

¿Y si tu bebé se alimenta con biberón de leche de fórmula? En este caso espero que lo tengas aún más claro. Los biberones se los preparas mezclando el polvo con agua, 30 ml por cada cacto raso. ¿Toma tu bebé agua? Obviamente. Así que, al igual que en el caso anterior, si tu bebé tiene sed ya se encargará de llorar y hacerte saber que quiere su toma un poquito antes de lo normal.

Al darle a los bebés, estén alimentados con una u otra leche, su toma antes le daremos el agua que necesitan acompañada de los nutrientes que necesitan. Si no tendríamos riesgo de desnutrición. Así que el biberoncito con agua, guárdalo para cuando sea más mayor.

Tomando agua | iStock

¿Y en los más mayorcitos? ¿Agua desde cuándo?

A los 6 meses, aproximadamente, comenzamos con la alimentación complementaria, ¿lo recuerdas? Pues en ese momento comenzamos a ofrecer agua a los bebés. Ofrecerles, porque, en ocasiones nos pasa que no quiere. ¿Entonces qué? ¿Hay que forzarles? ¿Darles el agua en forma de infusiones para bebés? No, definitivamente no a ambas preguntas.

No es necesario forzarles porque la sed es una sensación particular de cada persona. A esto súmale que la alimentación es complementaria. ¿Qué quiere decir esto? Que cuando comenzamos a darles de comer a los bebés no quiere decir que dejemos de darle pecho o leche de fórmula. De hecho, los bebés se llaman lactantes, ya que la leche es su fuente principal de alimento. ¿Mensaje con el que te debes quedar? Que el bebé sigue tomando gran parte del agua de su alimentación a través de la leche. Además, ten en cuenta que la mayoría de los alimentos que tomamos nos aportan agua, sobre todo las frutas y las verduras. Si el bebé no quiere, es porque no lo necesita. ¿Y las infusiones para bebés? Con respecto a estas infusiones no, no son necesarias, aportan una cantidad tremenda de azúcar innecesaria.

Recuerda que la sed la debemos calmar todos con agua. Zumos, ni en los bebés ni a cualquier edad, son recomendables. ¿Nos aportan agua? Sí, pero incrementan el riesgo de caries de una manera innecesaria.

Mensajes con los que te tienes que quedar:

1. Agua por debajo de los 6 meses no es necesaria ni recomendable.

2. Agua por encima de los 6 meses ofrecer, pero siempre sin forzar.

3. Si tu bebé tiene sed, te va a pedir agua de la mejor manera que sabe, pidiendo su toma antes de lo que estaba tomando. Por eso la lactancia, materna o de fórmula, debe ser a demanda.

¿Agua embotellada? ¿De ósmosis? ¿Del grifo? La respuesta es sencilla. ¿Cuál tomáis los mayores en casa? Pues de la misma. Tu bebé no es diferente a vosotros. Si en casa todos tomáis agua del grifo, esa misma será la más adecuada para tu bebé.