Teresa, licenciada en Físicas y profesora en Eso en Madrid, se lo transmite así a sus alumnos: “Yo suspendí varias veces Matemáticas, a ver, no pasa nada por tener algún suspenso”. En efecto, no pasa nada. No es grave, no se acaba el mundo, así que es importante no dramatizar cuando se reciben las notas y se ven varios insuficientes.

Las malas notas pueden ser la expresión de varias situaciones: falta de hábito de estudio, el niño no sabe estudiar, en definitiva. Poca motivación, que es la segunda causa de suspenso de acuerdo con los pedagogos. Dificultades en el aprendizaje (el niño se esfuerza pero aún así, saca malas notas); falta de esfuerzo; problemas en el cole o en casa, etc.

En definitiva, varias son las situaciones que pueden generar malas notas. Pero vayamos a cómo debes reaccionar cuando te las encuentres. Evidentemente, no es lo mismo un suspenso inesperado en un alumno que suele tener buenas notas a una ristra de suspensos… ¿Cómo debes reaccionar?

- Aquí no se grita: la solución no es perder los nervios y empezar a pegar voces. Lo sabemos, es fácil decirlo y no tan fácil, hacerlo. Pero el reaccionar tranquilamente facilitará llegar al siguiente punto…

- Comunicación afectiva: pregunta cómo se siente, escucha de forma activa, trata de saber cuáles son sus sentimientos al respecto. Indaga con ellos sobre el por qué del suspenso o suspensos: esto te ayudará a saber si tienes que pedir clases de refuerzo u otro tipo de ayuda.

Madre e hijo | iStock

- No dramatices: como te decíamos al principio, el drama no ayuda a solucionar nada, es más, lo agrava. El niño necesita ánimos, fuerza, optimismo… no que se le hunda más ni que le hagamos sentirse más culpable de lo que seguramente ya se sentirá. Las cosas, con calma.

- No decidas nada en caliente: es decir, si te has pillado un cabreo del quince y estás valorando un castigo, decide cómo será ese castigo cuando estés más tranquilo. Eso hará que la penalización sea proporcionada.

- Sé cariñosa: el fracaso académico puede mermar la auto estima del niño. Quita hierro a la situación, repítele ese no pasa nada. Apoya a tu hijo, en definitiva.

- Elabora junto a ellos un plan de estudio que sea realista (no te pongas objetivos demasiado ambiciosos, aterriza metas) y sobre todo, que sea motivador.

- Busca actividades que, sin ser lectivas, le hagan desarrollar mayor motivación por el estudio. Existen un montón de recursos (muchos son webs, apps….) que tienen que ver con las materias de estudio pero en formato juego. Seguro que le vendrán genial.